“La Conversación” de Francis Ford Coppola

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“The conversation” es una película muy especial. Realizada por Francis Ford Coppola entre medio de las dos primeras “El padrino (posteriormente realizaría Apocalipsis Now) nos encontramos con una realización que se ha alejado bastante de esos primeros tiempos del director. En los cuales, es posible imaginar, debía sudar la gota gorda para conseguir presupuestos viendose en la necesidad de realizar películas como Dementia 13.
En fin, seguramente aprovechando su fama y buen momento el director se lanza a hacer una película de muy diferente tono al que tendrían las otras mencionadas (y, seguramente la mayoría de sus otros films, pese a que no he tenido la oportunidad de apreciarlos a todos... AÚN! jeje).
La película se realiza en 1974 y nos encontraremos viendo un gran plano general de una plaza al mediodía poblada de bastantes personas. Con un zoom lento nos iremos acercando a un sector de la plaza, en él, gracias al movimiento (ya que nos llama la atención) nuestra vista se verá atraída por un mimo que allí anda, haciendo ridiculeces con la gente y algún que otro perro. Por allí veremos también a quien resultará ser nuestro protagonista, un tipo que, a primera vista podría ser un “don nadie”, “un ciudadano más”, etc.
Me es difícil dar cuenta de la sensación tan particular que este plano nos deja, pues, es largo y mientras aparecen algunos créditos escucharemos “sonidos raros”.
Pasamos a la pareja, conformada por una chica relativamente joven (tendrá más o menos 30 años ¿no?) y un joven vestido de empresario, de lentes, con pinta de inteligente, flaco y pálido con quien la chica charla. Escuchamos parte de esta conversación (de la cual no llegamos a entender mucho) al tiempo que nos vamos enterando de algunas otras cosas. Nuestro protagonista no está allí de casualidad, se va a meter en una camioneta y vamos a descubrir que la conversación en cuestión está siendo grabada. En ese momento en la camioneta nos queda alguna impresión: Él (quien descubriremos se llama Harry Caul), es interpretado por Gene Hackman (quien hace una de las mejores actuaciones de su carrera) y es quien más en serio se toma el trabajo.
Un pequeño aparte: ¡Impresionante la significación pasible de ser dada (y estoy pensando en algo de lo vouyerista que en tanto espectadores y personas nos caracteriza) de las chicas que se miran en el espejo de la camioneta!
En fin. Iremos descubriendo que nuestro protagonista se dedica a “un cierto sector” de trabajo que se codea con el de la seguridad y el de los detectives privados. A él le pagan, por ejemplo, por grabar conversaciones. Y su cometido, propuesta e intención no es otro que realizar bien el trabajo que se le asigna, por el cual se lo contrata (pienso en el chico que trabajaba en el estacionamiento en The Killing y sonrío).

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El problema que vendría a resultar tambiéndisparador y premisa argumental estará dado porque cuando este señor va a entregar el material a su cliente, este no está para recibirle. Y es que hay un joven empresario (su cliente está en una buena posición y en una gran empresa) que casi querrá arrebatarle de las manos “las malditas cintas”. Este joven es interpretado por un jovensísimo Harrison Ford.
Esto genera algunos (varios) problemas. Especialmente para nuestro protagonista. A quien, a medida que estas cosas se vayan dando iremos conociendo. ¡Y a qué nivel! ¡Y de qué forma!

No estará de más decir que la película se llevó en Cannes la Palma de Oro y el Premio del Jurado, así como premios al montaje y el sonido en los BAFTA (¡y no es para menos!).
Bastante me he encontrado leyendo sobre cómo estamos a poco tiempo del caso Watergate (yo no tenía mucha idea de qué era, les recomiendo, aunque sea y por si no lo saben darse una vichadita aquí) y me apuré a ver ésta película después de encontrarme con que varias veces se había señalado su “cierto parecido”, “problemática común” o “abordaje de temas relacionados” con otras dos películas: Una es Blow Upde Antonioni, y la otra Blow Out (jeje) de Brian de Palma.
Y si, hay todo un universo común y ciertas temáticas abordadas, pero debo decir que me ha impresionado (valga la redundancia) la impresión que me ha dejado; pues, no puedo dejar de pensar que este es un film de Coppola que me lleva a pensar una y otra vez en Michael Haneke.
Creo que esto se debe a algunos parecidos concretos con, por ejemplo, El Séptimo Continente (es más, veía el destrozo de una cierta habitación aquí y me preguntaba que pasaría si dejaba el teléfono descolgado), pero además esta asociación está dada por la temáticas abordadas (y, por ejemplo el abordaje de “registros” audiovisuales que Haneke hace, siendo capaz y muy capaz de empezarnos un rewind en la cara, al igual que aquí se hace con el sonido).

Por otro lado es un film que puede llevarnos a pensar, de formas muy serias (pocas veces plasmadas en pantalla con tanta brillantez) temáticas referidas al cine y la locura, a las obsesiones (jeje, algunas con las cuales los Hermanos Coen se ríen en Quemar Después de Leer y que me llevan especial [y tal vez curiosamente] a pensar en aquel cuento de Quiroga donde [digamoslo de forma tal que no se diga demasiado sobre el mismo] una mujer buscaba con bastante ahínco un germen).
También, en la veta más realista (o más para “este otro lado”) no será difícil pensar en Enemigo Público(¡también con Gene Hackman!) o en películas como (amén de las tecnologías de tiempos más cercanos) La Red.
O sea, podemos irnos a reflexiones de hiperrealidad, o preguntarnos (parecerá más simple como pregunta aunque...) “¿Cuánto y en qué medida afectan o pueden llegar a afectar las (nuevas) tecnologías, las tecnificaciones diversas, registros de diversa índole, etc? ¿Qué pasa con la intimidad? ¿Qué pasa incluso con los secretos? ¿Qué consecuencias hay? ¿Cuáles son las posibilidades y de qué?

¡Pero bueno! ¡Qué no es mi intención ponerme “filosofal” (estoy seguro de que si pudiera, ese adjetivo vendría y me golpearía, jeje)! Si lo que me propongo aquí es dar cuenta sobre una (en este caso, ya puedo ir adelantando tranquilamente) buena (al menos) película.

Junto a Gene Hackman tendremos en actuaciones a John Cazale (Freddy Corleone en “El padrino”), Allen Garfield, Cindy Williams, un jovensísimo Harrison Ford y a Robert Duvall. Respecto a las mismas debo decirles que las mismas funcionan y muy bien. A pesar de todo es (¡hace tiempo que no me pasaba!) el protagonista el que se lleva las palmas.

A cargo de la música (¡muy buena!), que es relevante en términos argumentales gracias a que nuestro protagonista toca el saxo y escucha jazz, tendremos a David Shire.
El sonido tendrá una importancia capital (al igual que en la posterior y ya mencionada película de Brian de Palma) y nos podremos impresionar ya sea por los efectos sonoros, por las ediciones y las “islas” de sonido que vemos, por la complejidad de las grabaciones, la direccionalidad de los micrófonos e incluso hasta por Jamesbonianas lapiceras. Se podría decir que el uso del sonido (¿el diseño sonoro?) del film está a un nivel de obra maestra. A cargo del mismo nos encontramos a Art Rochester, Nathan Boxer, Michael Evje y Walter Murch.
A cargo de la fotografía está Bill Butler, que, sin grandes virtuosismos en este sentido logra un trabajo en extremo realista, con iluminaciones tenues y paisajes donde si biensiempre vemos“nunca respiramos” (sensación que está dada también gracias a otros elementos). A cargo del montaje (que logra impregnar un ritmo que, a pesar de esa cierta “aparente lentitud” mantiene una tensión que, al menos a mí interés, lo intensificó progresivamente) tenemos a Richard Chew Walter Murch.

¡Pero quien se lleva unos buenos méritos también es Francis Ford! Y esto no solo por haber escrito, dirigido y producido el film. Sino (o junto a) una prolijidad en el hacer y en el decir, una claridad y una forma tan poco acostumbradas (en medio de lo que el estaba haciendo en el momento, por un lado y respecto al mainstream hollywoodense por otro) que son para sacarse el sombrero (aunque ya no se use y aunque también tenga sus ribetes de cine negro el film). Pero, en fin, ese micrófono que en un primer vistazo vemos pensando que es una escopeta, los contrapicados con techo y el water son altamente significativos (aunque “no los entendamos” [aunque no nos demos cuenta específica y/o explícitamente de los recursos usados] funcionan con una fuerza que cuando menos ha de causar[nos] admiración).
Y ya que estamos mencionando los recursos usados voy a mencionar uno que me llamó particularmente la atención. El mismo se refiere al uso del zoom (empezamos con ese gran, largo y antológico zoom in); recurso que se va a volver a usar de la misma forma pero que, también, veremos en determinado momento (clave) pasar de “in” a “out”. Cosa que, les digo, me parece magistral.

No estará de más mencionar que Slavoj Zizek le dedica una interesante reflexión que pueden encontrar en “The Pervert`s Guide To Cinema. Así tampoco que el director ha dicho que este es su film más personal.

Y, en fin, creo que ésta es la palabra con la que definiría a esta película: Magistral. Eso no quiere decir que no estemos ante un film más o menos intimista, pero extremadamente inteligente en su forma (y en el contexto en el cual surge) que puede no ser necesariamente atractivo para un público mayor (aunque creo que puede ser fácilmente entendido por este). Una obra muy crítica también que a pesar de los años se mantiene (e incluso se [re]hace) terriblemente actual. Por mi parte, una película muy pero MUY recomendable.

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