De título original “Sideways” nos encontramos ante una “traducción” (de título) perdonable porque, a fin de cuentas, da cuenta sobre el film. Pese a esto no es descartable la significación de “sideways” (side es lado y way vía), que vendría a ser un término muchas veces “autopístico” referido a “las vías de los lados”, “las vías no tan concurridas”, “las que no son las principales”, etc.
Y creo que se puede pensar en la significación de tal título.
Pero en fin. En este film indie (por no decir independiente) realizado en Estados Unidos en el 2004 nos encontraremos con dos amigos. Miles, que será el protagonista interpretado por un (y para muchos, hasta ahora desconocido [¡y me incluyo!]) Paul Giamatti que, “se levantará con el pie izquierdo”, pues tocan a su puerta para que corra su auto, que ha dejado mal estacionado. Después de salir en bata y cambiar de lugar al vehículo veremos a este personaje haciendo una llamada telefónica y poniendo escusas, que sabemos son mentira, por estar llegando tarde a algún lado. Acto seguido lo vemos darse un baño y “acicalarse” para emprender el principio de esta particular odisea.
Así llegaremos junto a este hombre de cuarenta años, gordito y pelado, que camina algo “trancado” al lugar donde está su amigo Jack. Una casa de buen pasar económico donde lo reciben (es la sensación que me dio) como una familia recibe a un niño de 12 años (que va a la casa de otro). Le ofrecen torta, para que pruebe entre dos y diga cuál le resulta mejor, le preguntan sobre la publicación de su novela (que aún no está terminada y no tiene a nadie que la publique, aún al menos) y... básicamente... pasa un momento bastante incómodo. Finalmente junto a su amigo (interpretado por Thomas Haden Church) emprenderán el viaje.
Viaje predeterminado a durar una semana (tenemos intertítulos que señalan que día es) y que tiene como escusa el casamiento de Jack (o, tal ves sería mejor decir “el fin de su soltería”). Así es que su amigo ha decidido que recorran una parte de California llena de viñedos (él es catador, además de profesor de literatura), jueguen al golf, coman bien, etc.
Pero los planes de Miles se verán contrariados por el planteo y afirmación que Jack hace. Ya que es su última semana de libertad “va a echarse uno”. Y si puede, hará que Miles también lo haga. Sin pretender decir mucho más sobre el film en sí, diré que tal cosa permitirá la entrada argumental de Maya (Virginia Madsen) y Stephanie (Sandra Oh).
Pero no creo que esta cierta sinopsis que he hecho aquí de cuenta de los diversos aspectos (inesperados, para mí) que podremos encontrar en este film.
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Este es el cuarto film del director. Y les diré que quiero conocer más del señor. La película se podría catalogar de extraño híbrido (sobre todo si pensásemos en catalogarla en algún género) pues, a pesar de que sea mayoritariamente y a grandes rasgos una comedia dramática tendremos bastante más (desde situaciones románticas hasta escenas de suspense [¡la billetera!] pasando por cuestiones más importantes, si se quiere); todo en un tono difícil de definir. Al menos en comparación a los productos/films con nichos de mercado ya más o menos preestablecidos y determinados (algo parecido pasa con cierta novela ¿no?).
El guión de la película fue adaptado para la pantalla por Alexander Payne y Jim Taylor, en base a la novela homónima de Rex Pickett. El mismo ha cosechada muchísimos premios, incluyendo el Oscar, Globo de Oro, BAFTA, etc. Si hablamos de la película en sí tendremos que sumarle varios premios más (que incluyen a actuaciones, música, dirección, etc.)
Sobre la misma les diré que al enfrentarme a ella no sabía muy bien qué era. Sí había visto el cartel y sabía que era más o menos independiente, más o menos “europea”.
Debido a tal cosa, en parte me sorprendió el tono del principio. Pues, después de los golpes de puerta iniciales nos encontramos con algún plano simétrico y una cierta música jazz. Se dieron un par de diálogos y yo estaba dudando, pues... si es por esto y esto... “mjmm puede que me lleve un garrón”. Después nuestro protagonista llega a lo de su amigo. La situación que por un lado es plausible pero que también puede ser “predeterminadamente graciosa sin serlo mucho” (esas sensaciones que tenía frente a “Amores de Diván”, por ejemplo). “Los intertítulos... mjmmm esto va mal... ¿quién me la había recomendado? ¿quién fue el maldito?” (Nótese que estoy haciendo una caricatura...). En fin. Las cosas no me parecían muy confiables y la forma de transcurrir de la película me estaba dando unos buenos sustos. Ahora, en determinado momento hacemos ese viaje a california y... “¡Mirá la fotografía de ese lugar de cata!”. Y empiezo a encontrarme con pequeños diálogos, situaciones... que puedo reconocer... “Y ¡ha! ¡Con qué pasión y con qué cuidado se encargan del tema de la cata, de los vinos, de tanta sapiencia sobre los mismos!” Me acordé por momentos, frente al tratamiento de texturas de “vinos”, del tratamiento de texturas de gomas y colores (sí, se que el ejemplo es diferente) que encontrábamos en “Caramel”. Mjmm.
Y ya dándose algunas situaciones más y yo más holgado “me voy dejando llevar”; pero no a la manera de un espectador pasivo, de alguien que simplemente “ve” lo que va pasando. No. Pues entro a apreciar ciertas cosas que habitualmente no se ven y que aquí están hechas con cierto cuidado especial. Y se da una situación donde estoy a las carcajadas, y luego el bar y esa charla, etc...
En fin, que "como quien no quiere la cosa" me fui encontrando frente a un film, a su forma imprevisible, a su forma simple, muy bien actuado, no pretencioso y en el entremedio una historia se va dando... y determinados temas se van dirimiendo y... en fin. Que me he encontrado con una grata sorpresa. Y cuando digo esto, podría parecer que me estoy refiriendo, que estoy adjetivando a una comedia con términos “light” o “soft” que a todos nos vendrían a quedar cómodos y que “¡hay qué buen rato que pasamos!” y no más. No. Aquí entramos a encontrarnos con circunstancias, con personas, con ciertos planteamientos hechos de ciertas formas que... mjmm... inevitablemente (así como si hablacemos de un vino [¡y qué me importa que no sea original comentar ésta película hablando de vinos!]) empezamos a sentir una substancia, junto al perfume de esa ligereza y esa alegría visual que no es la misma que internamente se viven en psicologías muy desarrolladas (mucho mérito hay aquí en esto de “creación de personajes”) ¡y qué actuaciones! ¡y qué diálogos! Pero no sólo, pues el film es muy visual también. Grandes carcajadas también, etc.
Creo que ya habrán captado la idea. Y es que nos encontramos ante un film donde no solamente nuestro protagonista cumple (¡y cómo!), sino que todos los personajes que por allí aparecen también lo harán... Con un nivel de profundidad... ¡y también superficialidad! Que nos lleva de la risa a la emoción, de la borrachera a la capacidad de la degustación emocional de un film en extremo inteligente; que sin artilugios, sin jugar en ningún momento con el espectador, tratándonos siempre con respeto e inteligencia se va desplegando con una (pequeña y singular) grandeza que podría ser inesperada.
¡Y la fotografía es impresionante! ¡Y la música también! ¡Y el montaje!
Y básicamente nos vamos encontrando con una historia que ni de lejos recorre los caminos típicos; pero lejos de pretenderse outsider se sabe “in”, solo "se para al costado". Estoy seguro que estamos ante una de esas películas que no solamente se disfrutan durante el visionado, que no sólo nos hacen volver a ellas en el pensamiento tiempo después, sino que podremos ver de forma y con perspectivas diferentes según el momento en el cual nos encontremos. Pues, hay mucha cosa aquí y, hay que decirlo, el nivel de la realización es de una excelencia (formal y humana) excepcional. Un diamante pulido a fuerza de inteligencia, buen gusto, humor y una delicadeza muy especial y sutil (lo cual no quiere decir que no nos encontremos con momentos que bien podríamos catalogar de “guarros”, mediando entre el slapstick y el humor gráfico sin nunca llegar a niveles como el de “Borat”; aunque sí si sugiriéndolos...).
En fin. Voy a procurar que se me entienda. No me interesa si a ti, usted o vosotros te/les gusta el cine “de entretenimiento” o el otro. No me interesa si cuando te/les hablan de una película francesa bostezan o dicen “O vui?”. Lo que yo les digo (y les pido escuchen/lean) es lo siguiente: Estamos ante una joyita improbable, brillante y multifacética que, si viven, al menos, sólo parcialmente como yo (y al parecer muchos, muchos otros) he tenido la oportunidad de vivir se encontrarán ente un gran visionado. Se las recomiendo encarecidamente. ¿Ok?


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