También conocida como “Impacto” hablamos de una película de 1981. La misma es posterior a “Sisters”, “El Fantasma del Paraíso”, “Carrie”, “Furia” y “Vestida Para Matar”. A su vez es anterior a “Scarface”, “Doble de Cuerpo” (con la cual tiene muchísimos puntos de contacto) “Los Intocables”, “Carlito`s Way”, “Misión Imposible”, etc.
Varios cinéfilos que se precien de serlo saben que hablamos de la que podría ser denominada como la mejor etapa del director en lo que a su filmografía respecta. Pero, acercándonos a la película nos encontraremos con que la misma es protagonizada por John Travolta (muchos dicen que en su mejor actuación, lo cual yo no me animaría a terminar de afirmar, pero Travolta, después de su colaboración con el director en aquel pequeño papel de “Carrie” realmente cumple) y la genial Nancy Allen (quien fue esposa del director y también tiene un papel con algunas características similares en “Vestida Para Matar”).
Estamos ante un film que podríamos denominar como thriller o película de suspense; pero sin que falte esa veta crítica, divertida y gamberra que De Palma ha sabido poner en pantalla. A su vez, habría que decir que estamos ante uno de sus films “más completos”, “más perfectos” y a su vez (y con esto no se entienda que estoy develando algo de la trama) “más desencantados”.
A su vez, se podrán ver aquí las inevitables resonancias hitchcockianas en el cine del director (y ya estaremos en problemas con quien se anime a reducir a De Palma en una afirmación de “copión”) que también toman contacto con el film (de nombre muy parecido) de Antonioni (basado en cuento de Cortázar) que es “Blow Up”.
Pero más allá de estas consideraciones (que más o menos ampliaré) debemos decir que, a modo de sinopsis nos encontramos con un técnico de sonido (la primera escena es, a mi entender genial y se puede ver su contacto con “Doble de Cuerpo”) representado por Travolta. Él, junto al director (el personaje del director en la película) están preparando su quinta colaboración. La misma es de una película “Clase B” que sus hacedores saben, es una… (sinónimo: dícese de defecación de caballo) pero que a fin de cuentas ¡es su trabajo! ¡y lo que les permite vivir! Jeje.
En fin, que frente a una secuencia del próximo film a hacer hay una misión que se hace necesaria para el técnico de sonido: conseguir un buen grito (para una escena donde tenemos a una escultural rubia en una ducha que ve acercarse a sí una mano empuñando un cuchillo ensangrientado… y si… lo sabemos: “Psicosis”).
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Posteriormente nos encontraremos a este técnico de sonido de noche, en un parque que con un micrófono hiper dirigido (es como un teleobjetivo sonoro) está grabando sonidos. Árboles, una pareja que por allí pasa, un sapo, un búho serán sonidos de ese ecosistema llamado parque que Travolta irá grabando. Ahora, la cosa se hará problemática cuando a partir del ruido de un automóvil el muchacho vea como un vehículo se escracha contra unas barandas de un muro para ir a caer al lago que allí hay. Él saldrá corriendo y se lanzará al agua. Allí hay dos personas y él salvará a la chica (el conductor murió con el golpe del choque).
A partir de aquí ya nos encontraremos inmersos en la trama de este thriller que, ya podemos verlo, tiene elementos “ya conocidos” que vienen por distintos lados. Por un lado, el hombre inocente que se ve asediado por una situación que no lo es. A su vez, el elemento vouyerístico aquí pasa de ser el de la imagen (el mirón) para ser el del sonido (creo que en ese sentido este film tiene una importancia fundamental respecto a la cual dudo de que se haya podido tomar “debida” cuenta). Ambas cosas que vienen a ser los replanteamientos Palmeanos de tópicos Hitchockianos. Por otro lado, tenemos el elemento que la trama tiene en común con el film ya mencionado de Antonioni. El hombre, a través de su trabajo y “su arte” (en la película y cuento hablábamos de un fotógrafo) hace un registro, sin quererlo, de lo que es, posiblemente (al menos “tal vez”), un asesinato.
Respecto a la película podemos decir que tiene la música (empecemos por los oídos) de Pino Donaggio (colaborador habitual de De Palma que retoma los pasos de Bernard Herrmann en “Sisters”, “Vestida para Matar”, “Doble de Cuerpo”, etc) que, como siempre: Cumple.
Vilmos Zsigmond se encargará de la genial fotografía que tiene algunos momentos memorables, como ser el de un asesinato con una pared iluminada de rojo o el del rostro de nuestro protagonista iluminado por intermitentes luces azules, rojas y blancas (solo por mencionar y a modo de ejemplo).
Tendremos un montaje (y en la película no hablamos simplemente de “edición”, hablamos de “montaje”) de Paul Hirsch donde, entre otras cosas tenemos la habitual pantalla subdividida, un ritmo que en ningún momento para o pierde interés y una escena que es brutal. Y no me refiero a otra que a la de la “reconstrucción de lo escuchado” por parte de Travolta donde la labor del montaje (aunque inevitablemente también la de la dirección) se encuentra a un nivel que podemos catalogar con tranquilidad como de antología.
También hay que decir que estamos ante una puesta en escena en un todo brillante, que incluye ya sea las paredes del motel donde nuestro protagonista irá a parar con una chica, como planos aéreos donde seguimos con la vista un auto que pasa por en medio de gigantes edificaciones y prominentes desfiles. A su vez, ya tenemos aquí un antecedente de la escena del shopping (otra de antología) que se da en “Doble de Cuerpo” y que nos habla del impresionante diseño de producción que este genial De Palma ha sido capaz de llevar adelante.
La película figura como escrita y dirigida por De Palma y realmente, al menos yo la considero muy cercana a una Obra Maestra.
Ahora, me puedo imaginar a alguien leyendo y diciendo: “Bueno, entonces estamos ante un peliculón que si no llega a obra maestra anda cerca.” y, si bien a tal afirmación yo no le podría rebatir nada hay algunos problemas que surgen y en los cuales me veo en la necesidad de pensar.
Debemos decir que posteriormente al éxito que significó “Vestida Para Matar” de Palma realiza este film. Con mucha libertad realizó una película que tanto en términos técnicos, como de guión o referenciales ronda la excelencia. Además, protagonizando tenemos a Travolta, carita que tal vez asegurara aún más la respuesta del público.
Pero, ¡ho! a contracorriente de lo esperable, la respuesta en taquilla fue espantosa (lo cual podría llevarnos a pensar que es lógico que años después De Palma se esté preocupando más por hacer películas rentables que buenas… pero eso sería para un capítulo posterior) y no queda otra que (al menos habiendo apreciado positivamente la película) nos lleve a preguntarnos “¿Pero cómo ha sido tal cosa posible?”.
Por un lado me veo llevado a pensar en que la perfectibilidad del film en prácticamente todos los aspectos que lo conforman no nos permiten llegar a empatizar totalmente, ni a vivir “emocionalmente” la película. O, sea, se me ocurre que, de alguna forma es todo tan brillante, todo está tan bien armado que el espectador “casi no tiene lugar donde jugar”. ¿Se entiende? Es una idea extraña y recién se me ocurre, pero yo no me apuraría a descartarla.
Por otro lado, tenemos al personaje del técnico de sonido. El mismo tiene algunos aspectos en común con el personaje del “brillante hijo” de la película predecesora. Y es que, este joven brillante que preparaba su modelo para la ferie científica en la escuela y se verá teniendo un papel relevante en la trama de “Vestida Para Matar” es, en muchos sentidos, bastante parecido a De Palma.
A este respecto (y por lo que voy a decir) debo avisarles que en general no me gusta meterme demasiado con la vida de “los directores” o “las personas de cine”. Pues, a fin de cuentas lo importante es lo que se pone frente a nuestros ojos ¿no? (jeje, ¡¿cuán vouyeristas seremos nosotros?!). Pero, en fin, aquí va lo que está rondando por mi mente: De Palma, no solo al igual que el personaje de la película mencionada parece haber sido un joven brillante que participó en alguna “feria científica”. Hay otra cosa que me he venido a enterar del director y que también se presenta como muy relevante.
Un día, el joven (creo que tenía como 16 años) se entera de las sospechas de su madre respecto a que su padre está teniendo una relación con otra mujer. Así es que al día siguiente el joven toma una cámara y sigue a su padre (“Vértigo”). Así es que este muchacho presenta pruebas fehacientes de la infidelidad del padre ¡¡¡!!!
Otra historia que me viene a la mente es la de una anécdota que una vez escuché: Parece que una pareja fue a ver un documental al cine, el documental era del país y en un momento se hablaba sobre la prostitución. El tema es que tal cosa había sido ilustrada con alguna imagen y en la dicha imagen aparecía un auto, el auto de la pareja. El hecho es que la esposa se enteró por este medio de ciertas acciones de su esposo y esto llevo al divorcio.
Es aquí donde me parece muy relevante (e interesante), e incluso les diría que me da algo de miedo, el abordaje que se hace aquí (y no es la única que película de De Palma que lo hace, ni De Palma el único director que aborda las complejas relaciones entre ficción y realidad). Y es allí donde la relevancia y el significado de “ese grito” toman un papel, a mi entender, tan fundamental.
Pero, jeje, tal cosa no se las puedo explicar. Ustedes han de ver la película para entender tal cosa, si quieren.
Película que por otro lado es a un mismo tiempo joyita y peliculón, una obra monumental de un director brillante en su mejor momento y que yo les recomiendo emocionado.


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