“Tránsito” de Marc Forster

|
Conocida también como “El Umbral” hablamos de una película estadounidense con un título original (así como su cartel) bastante sintético y atrayente: “Stay”.
Su director es Marc Forster, director de Monster`s Ball, Descubriendo la Tierra de Nunca Jamás, Más extraño que la ficción” y la jamesboniana “Quantum Of Solace entre otras. Esta película fue filmada en el 2003 y después de lo que podemos imaginar como un truculento proceso de postproducción tiene como el año de su estreno al 2005.
Ya viendo el cartel varios se emocionarán (yo incluido) pues no sólo hay un diseño interesante (lo que, de cualquier manera ya no nos dice nada sobre una película, más aún teniendo el origen que ésta tiene) sino que tenemos algunas caras de actores que (a mi entender) no sólo son muy buenos en lo que hacen, si no que han hecho muchos trabajos (y han trabajado en muchas cosas) muy interesantes. En fin, no me refiero a otros que a Ewan McGregor (Trainspotting, Tumba al Ras de la Tierra, El Sueño de Cassandra, Star Wars, Big Fish, Velvet Goldmine, etc) y a (la hermosa) Naomi Watts (Funny Games, Promesas del Este, King Kong, 21 Gramos, Ring, Mullholand Drive, etc). Coprotagonizando junto a la (literal) pareja protagonista tendremos a un actor del cual conozcamos más posiblemente su cara que su nombre: Ryan Gosling.
Podemos decir que nos encontramos ante una historia visualmente atrayente en la cual todo empieza (o parecerá empezar, al menos) con una rueda (o parte de la misma que no sé nombrar) que se desprende de un auto. Esta primera secuencia, déjenme decirles, es impresionante en términos visuales. Y funcionará como primer elemento para una historia bastante particular.
Ewan McGregor, por su parte es psicólogo-psiquiatra. Vive en un apartamento (lleno de luces y reflejos) junto a su chica: Naomi Watts. Ella es profesora de arte (especialmente de pintura) en una institución donde el joven Ryan Gosling ha tomado clases.
Pero, en fin. Nos encontraremos con que McGregor se encuentra yendo a tratar con el joven. Este joven, introvertido y taciturno, con pinta de inteligente y profundo (me hace acordar a Jim Morrison en la “caracterización” de su carácter [¡que no en imagen!]) le preguntará a McGregor por qué es que ahora él va a atenderlo si había ya otra psicóloga con la cual estaba trabajando. Se dará allí una especie de enfrentamiento entre ambos personajes (entre los cuales se va estableciendo una relación que aún no comprendemos bien) que terminará en que el joven diga algo así como “Me voy para que no me agarre el granizo”. McGregor queda con bastantes preguntas en relación al muchacho (nosotros también) pero algo (cierto, improbable y no anunciado por ningún meteorólogo) ocurrirá: Cae granizo.

Seguir Leyendo...

Aclaremos una cosa: Pese a lo anteriormente dicho nada tiene que ver este film con “Next.
Siguiendo con la sinopsis: La cosa se complicará más cuando en un siguiente encuentro el muchacho le anuncie al profesional (que, al igual que nosotros, recién estará empezando a tratar de entender) que el sábado siguiente se suicidará.

Creo que con eso ya se ha dicho suficiente a modo de sinopsis. Sobre la película hay varias cosas para decir.
Por un lado podemos decir que, en un par de sentidos, “lo que se nos anuncia” se cumple. ¿Por qué? ¿A qué me refiero?
Primero que nada a las actuaciones. Cada uno de los personajes protagonistas (y algunos buenos secundarios también) cumplirán con su interpretación, creando personajes complejos y con una interioridad que nos los hace atractivos y (a su forma) “esquivos”.
Se cumple también en lo que al aspecto visual de la película respecta. Hay que decir que, si bien no absolutamente todos, la mayoría de los fotogramas que aparecerán ante nuestros ojos son dignos de “fotos”. O, mejor dicho (acercándonos un poco a este mundo tan particular): de cuadros. Aquí debemos agradecerle tanto a Forster, como al fotógrafo Roberto Schaefer que logran una labor conjunta muy interesante. Tenemos imágenes desbordantes de color en momentos, algunas de cierta nostalgia (por así decir) en las cuales parece palpitar un “sentir emocional” que no es solamente muy especial si no que nos llega “a elevar”. Junto a esto debemos decir que esta misma fotografía parece (al menos por momentos) propia de las mejores revistas de arte, diseño y arquitectura que podríamos encontrar en el panorama. Además de que tiene una belleza muy particular (aunque recordaré que a mi entender una “buena fotografía” no necesariamente tiene porque ser “bella”). Como elemento llamativo también podríamos mencionar a algunos encuadres oblicuos que aparecen, a algún contraluz o imágenes propias de destellos que se conjugan con efectos digitales que refuerzan estas mismas sensaciones “de color”. ¡Cheers for that! (¡Salud por ello!).

Con la música (a cargo de Asche & Spencer), a mi entender, pasa algo parecido que con las imágenes y la fotografía. Logra una “coloridad” propia y un palpitar sensitivo muy especial. A su vez, podríamos decir que incluye ese elemento (pos)modernoso que logra conjugarse con las imágenes digitales gracias al gran trabajo que la banda sonora implica en lo que a su “particular sonido” refiere. Es más, no dudo en que podría ser una de esas que podríamos conseguir y disfrutar mucho de forma independiente a la película.

Como ya se habrá perfilado en mi comentar también tendremos un complejo trabajo de postproducción, que implica una serie de “efectos” y recursos usados de formas muy especiales. Esta vez no es la idea hacernos saltar, engrandecer a un héroe o crear monstruos (ya sean mutantes o de otra galaxia). No, aquí nos encontramos con algo distinto. Con una edición muy específica que, empezará en determinado momento, a hacernos dudar sobre la veracidadde lo que vemos, a “deconstruir” las unidades temporales y espaciales que usamos para seguir la historia. Aclararé que sin embargo no estamos ante un “tour de force” en el cual necesitemos agarrarnos a la butaca.
A su vez, estos elementos, esta “deconstrucción” se dará en consonancia con algunos recursos de cámara y de fotografía que hasta ahora no habían sido mencionados: gran angulares, esa cámara que va pegada al cuerpo (la misma que se usa cuando Gerard Butler va corriendo por el túnel enRocknrolla, por ejemplo).

Recursos que no solo empiezan a “deconstruir” la historia en términos temporales y espaciales; sino que también en algunos de los que refieren a algunos de nuestros personajes.

Y aquí viene la parte dura… Pues, en cierto sentido, todo lo hasta aquí mencionado está muy bien; pero la película se entra a hacer confusa y el guión se empieza a desfragmentar hasta un punto en el cual ya no podemosseguir la historia”. Al menos no mientras ésta ocurre. El director, narrador o como quieran llamarle se adentra “en su propio mundo” con el film, dejándonos a nosotros abandonados.
Esto no es nada bueno. Y aquí nuevamente hemos de pensar en Forster, aunque también en el guionista David Benioff. Ambos dos que nos dejan solos y que se van a un punto tal que a mí, particularmente, se me hizo parecido al de otra película (película con la cual quede hirviendo de bronca).
No me refiero a otra que aThe Fountain” de Darren Aronofsky (es más, en el visionado de esta película llegue a preguntarme si Aronofsky no había realizado alguna película “de la cual no me hubiese enterado”).
Película, “The Fountain”, con la cual, la que nos ocupa, comparte problemas y errores (aunque de forma algo distinta).

Y es que está muy bien en muchos sentidos. Pero, hay errores en algo que es mucho más fundamental y básico; y que se refiere a lo que (simple y complejamente a un mismo tiempo) significa “contar una historia” (Hitchcock decía cosas interesantes en este sentido).
Pues, la nave se va sin nosotrosNos deja como espectadores pasivos y náufragos, como fantasmas en un mundo onírico que tratan de encontrar algún recuerdo, alguna imagen, algún hilo de pensamiento o sueños que nos permitan volver a conectarnos con el todo. ¡Y he ahí la sensación de confusión! ¡Y he ahí que, muchos, (imagino) se veránsin saber bien”; pues espectadores de esos que consideran “que no saben mucho de cine” (ya sea que lo hagan o no, ya sea que supongamos que tal cosa es posible de ser determinada o no) o que leerán todos los elementos que les indican que están ante una obra de calidad se encontrarán sin entender! Y ahí vendrán las preguntas: “¿Habré sido yo que no entendí?” A todos esos espectadores es a los que quiero decir: “¡No! ¡No se preocupen! ¡Su apreciación ha sido muy buena!” (Debo anotar que me apuré a ver la película después de que una amiga me preguntará por la misma y, digamos, “me comentara” [eso sí: ¡sin nunca revelarme la trama! ¡Que me enojaría mucho! Jeje] los problemas a la hora de tratar de hacer lecturas sobre la misma). Esto que aquí afirmo explica a su vez lo que pasó con la película, tanto en recaudación como en crítica. Ahora, esto no es más que mi opinión y la verdad es que algunos comentarios sobre “Lo buena que está la película” me han dejado un poco (permítanme la expresión) “pasmao”. Pues, no me queda otra que preguntarme “Pero entonces ¿Qué es lo que tal persona entendió?”
En fin. Yo creo que la película es menor, en el sentido de que no logra realmente contar “una historia”. Menos aún juntando “el todo”; pues a tal alternativa parece elegir algunos virtuosismos parciales que hacen mella tanto en la historia, como en su visionado y ¡aún peor!: Podrían llegar a hacerlo en la propia apreciación del espectador.

Sin embargo y a pesar de todo esto debo reconocer sus virtudes (música, imágenes, fotografía, actuaciones). Es más, les diré que para mi es una pena que haya pasado lo que pasó con esta película; pues creo que podría haber sido una verdadera joyita.
Por otro lado (y ya terminando) diré que pese a todo yo la entiendo como una película bastante mejor que la de Aronofsky, a pesar de que también puede ser sentida como “pomposa”, “petulante”, “presuntuosa” y “con (falsos) vicios de trascendencia”.
También podría decir que entreveo en ella un mensaje (que no se logra transmitir en su totalidad) que me parece de hecho muy bueno y muy sano; a pesar de que no lo logra. Pero bueno, ¡reconozcamos la buena intención!

Bueno, realmente siento que es una pena… Y no se las recomiendo. Y si la van a ver, tal vez algunas de las cosas que aquí se dicen les sirvan como para verla “con cierta precaución”.
Eso sí: Me atrevo a afirmar que no habrá diseñador, arquitecto moderno e incluso tal vez pintor que no pueda encontrarla interesante.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Qué opinas?