“Amores de Diván” de Jan Prušinovský

|
Parece ser que el título en español no es demasiado fiel a su original, el seguramente impronunciable (para mí) “Frantisek je devkar” y al cual si alguien es capaz de traducir desde el checo le quedaré agradecido. ¡Y sí! Hablamos ésta vez de una película venida de la República Checa.
República de la cual no se si he visto algún otro film aparte de la excelente y genial “Las Margaritas, salidas de la mano de tiempos convulsos (pensemos por ejemplo en el mayo del 68) y de la “Primavera de Praga”.
En fin. Parece ser que por aquellos lares hay una costumbre de comedias. Y comedias con algunos personajes particulares. Personajes como mujeriegos empedernidos e “incurables” (¡Qué raro! Casualmente “Las Margaritas” es una película con dos mujeres protagonistas que, a pesar de su psicodelia tan particular [solo por meter un adjetivo] sentimos muy femenina).
En fin, aquí nos encontraremos con una comedia (¿o debiera decir “Comedia Dramática”?) donde también tenemos a un mujeriego. Pero, vayamos por partes.
Primero que nada se debiera aclarar que a todo psicoanalista (o paciente) ávido de conocer a que se referiría tal título hay que pincharle cierto globo antes de que (BOOM!) se pinche sólo. ¿Por qué? Porque poco tendrá que ver el film con el psicoanálisis en sí y… con los divanes (a pesar de que en un plano veamos uno).
Y es que nuestro protagonista aparecerá explicando que se va a Guatemala, que lo contrataron para ir a Perú o que tiene que viajar porque se murió su perro. Distintas razones más o menos delirantes se nos pondrán enfrente, estando él en un bar y teniendo como interlocutora a una chica. Luego a otra. Luego a otra. Y a otra. ¡Y otra más! Pero, en fin, a esta última le explicará que a pesar de haber empezado siendo ella su paciente tiene que ponerle fin a esa relación.
Y nos vendremos a enterar de que el señor en cuestión, más que psicólogo o psicoanalista es psiquiatra (¡igual que en "Stay"!). Y bueno, en términos argumentales se explicará que, no sé sabe bien si por “una extraña disfunción hormonal” este señor necesita sexo en demasía.
El despegue argumental se dará a partir de que se lo denuncie y no se le permita ejercer más (déjenme decir: ¡Por suerte!) su profesión.

Seguir Leyendo...

Y no se crean que estamos ante un hombre con el cual nos reiremos por lo que acabo de explicar. No. Estaremos ante una especie de energúmeno con lentes y barba que responderá con total tranquilidad ya sea cuando le digan que tiene que tomar un ómnibus o cuando lo estén acusando de romper con el Código de Ética Médica.
Será, este personaje representado por Josef Polášek un hombre con el cual no tendremos ni la más mínima posibilidad de empatizar.
En fin, a partir de lo ya contado, el hombre ahora desempleado (y después de pelearse con su esposa) es echado de su casa y va a lo de su madre, quien vive con su hermano. Ambos se verán trabajando juntos en una escuela de conducir.

Esta es la Opera Prima de Jan Prušinovský, realizada en el 2008. El joven que ha tenido participación profesional en varias otras cosas y ha estudiado en la Escuela de Cine de Praga pretende abordar varios problemas más o menos sociales y más o menos propios de los tiempos que corren. La pregunta, en todo caso sería ¿Lo logra?

Aquí voy a dar mi opinión personal. Téngase esto en claro pues, a pesar de que lo lamente, me veo forzado a despotricar…
Pues estamos ante un film donde los personajes no es que estén mal actuados, sino que aún peor; a mi entender están mal creados. No se alejan de estereotipos sociales y presentan un universo (tanto interior como exterior) bastante reducido. A su vez, no podremos entender algunos elementos que, posiblemente no sean precisamente “incongruentes”, sino que aparecerían como impuestos. ¿A qué me refiero? Por ejemplo: “Nuestro protagonista es mujeriego. Y ganador.” Pero no lo vemos ganar o hacer si quiera un esfuerzo por acercarse (tanto sentimental como corporalmente) a alguna chica en imágenes. Así, sería impuesto el antagonismo que en tal sentido se genera con su hermano o “lo dominante e invasiva” que es la madre (actuación donde tenemos una mujer más o menos vieja que simplemente recita el diálogo [aunque en tal sentido no hay nada que achacarle] de forma impuesta). ¡Y así con todos los personajes! ¡Y así con la frialdad general del film! En el cual, si existe algún cambio por parte de alguno de los personajes (como ser nuestro protagonista) no podemos notarlo, debido a que no se nos lo muestra. O sea, en ningún momento podemos tener un acercamiento cabal que nos permita hilvanar una cierta comprensión, a menos que ésta venga impuesta desde el (maniqueo) guión.
Podríamos decir, tal vez, que la única que se esfuerza por gestualizar un poco es la (ex)esposa del protagonista. Pero justo ella ¡No es verosímil!
Todo esto me lleva a pensar que estamos ante un grave problema que parece tener una sola denominación: Mala dirección de actores.

Pese a tal cosa, podríamos pensar… “Bueno, pero entonces el guión está bueno.” ¡Y no! No lo está. ¡Incluso diría que es peor que las actuaciones (a las cuales, en última instancia, las podríamos colocar por sobre un “regular”). Pues, a este guión le debemos tantas gratuidades e imposiciones, una “cantidad” tan baja de inteligencia a la hora de pensar ya sean situaciones, como personajes o gags, que lo único que podemos esperar será la música, la fotografía o el ritmo.
Y con el ritmo hemos quedado afuera, pues la misma “lentitud mental” de este guión se nos pone en la cara gracias a un ritmo con intermedios musicales que estará pasando de situación en situación (cada una mala por cierto).
En términos de fotografía, a pesar de la poca iluminación (se nota, en este sentido que no hubo demasiado presupuesto) podríamos esperar algunos ingenios. ¡Pero no! Tenemos encuadres hechos a lo “Bueno, ahora tenemos tal diálogo… Mostrémoslo”, sin preocuparse en ningún momento por “componer”.
O sea, se puede hacer una película de planos fijos con cuadros que no parezcan la gran cosa. Pero si tal cosa se hace, habría de estar sirviendo a algo. Y aquí esto no pasa, solo nos introduce y ayuda en una refunfuñante (nuevamente: mi caso) embolia.
La música enfática y poco imaginativa estará sirviendo de intermedio y estirando este largo de 83 minutos (¡al menos dura poco!).

La verdad, a mi entender nos encontramos con una película lamentable, tanto como película europea, independiente o de entretenimiento (“pretende ser vendida como comedia”). A su vez, me vine a encontrar con que su director viene a explicar con palabras (y por fuera de la película) lo que había pretendido hacer con la misma. Tal vez, se me ocurre, tratando de rescatar los restos de este enorme náufragio (que ha dado pocas brazadas para no ahogarse) cinematográfico.

0 comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

Qué opinas?