Emir Kusturica es un director con reconocimiento internacional. Habiendo ganado ya dos Palmas de Oro en Cannes tiene en su haber películas que han tenido siempre en cuenta (más haya de que su abordaje sea mayor o menor en relación al tema) la situación sociopolítica de los Balcanes.
Varios lo podrán haber visto con su banda “The No Smoking Orchestra” dando vueltas por el mundo. El hecho es que, tanto su música como sus películas presentan un panorama (sonoro, visual y/o audiovisual) que mezcla el folclore con lo posmoderno, sin dejar de lado elementos circenses y propios de una parranda constante que irá ya sea a los tiros o a los alocados ritmos de bombos epilépticos.
Cada vez que el director ya reconocido “da a luz” una película, se generan (tal vez sea algo que se dé de forma inevitable con directores reconocidos) ciertos problemas. ¿Por qué? No sería raro pensar en las expectativas generadas.
A su vez, yo no soy el más indicado para hablar en este caso debido a que hay gran parte de su filmografía que no conozco. De cualquier forma, debo decir que sí he visto “Underground” y “Gato Negro, Gato Blanco”. Películas del director que, creo, han sido de las más vistas en el mundo (al menos de habla hispana).
Ahora, mirando hacía la película podemos decir que la misma tiene un elenco coral y multifacético (aunque todas esas “facies”, esas caras, sean “exageradas”) que incluye a actores con nombres más o menos difíciles de pronunciar: Uros Milovanovic que es quien protagoniza, Marija Petronijevic, Aleksandar Bercek como el abuelo, Ljiljana Blagojevic, Miki Manojilovic, Kosanka Djekic, Stribor Kusturica y Vladan Milojevic.
La película figura como Serbio-Francesa y nos introduce en un paisaje que, como tal (exclusivamente como paisaje) podría hacernos recordar a Heidi. Sin embargo, la introducción ya nos va presentando en paralelo a varios personajes. Uros Milovanovic, el joven que actúa por primera vez, duerme mientras su abuelo se dedica a jugar a… ¿Un Gameboy? Mientras tanto estarán llegando, a ritmo musical, otro tres al pequeño pueblo donde parte de la historia se situará. Parece ser que están buscando la escuela.
Seguir Leyendo...
Veremos como, a través de ingeniosos mecanismos el chico es despertado (vemos una bola metálica que llevará incluso a que una cama ande lanzando a gente por el aire). Por otro lado tendremos una profesora de gran escote (que tendrá su relevancia a lo largo del film) ver su clase interrumpida por los accidentados (literal), borrachos y musicales visitantes.
De cualquier forma, digamos que con esto más que sinopsis, pretendo dar un pantallazo de lo que aquí encontraremos. A modo de sinopsis podemos decir que el abuelo, quien “siente que su final se acerca” hace prometer al chico (para que reciba la herencia, ¡ojo al gol!) que irá a la ciudad. Allí, deberá vender la vaca, conseguir un icono de San Nicolás, comprarse algún recuerdo y conseguir esposa. ¡Nada que no se pueda hacer en un viajecito!
Esta será la premisa argumental básica de una historia con múltiples y entrecruzadas líneas.
Sobre la película en sí, podemos decir que es hiperrecargada, “expansiva” en su forma. El ritmo circense y los personajes estrafalarios estarán en todos lados durante el metraje. El campo, como lugar de paz y tranquilidad que podemos imaginar, será algo diferente a tal cosa. A su vez, la ciudad, de mucho movimiento y corrupción podrá ser vista como “más inocente” de lo que en un principio se pensaba.
Y es que para mí, el espectador que se enfrente al film (conociendo ya el cine de Kusturica o no) tiene que tener en cuenta que enfrentarse al mismo significa colocarse en un mundo que dista por mucho del real. ¡Y no es que a Kusturica no le interese la realidad! Pero su cine que ni realista ni naturalista se ve atiborrado esta vez, por ejemplo, de elementos de realismo mágico que al menos yo ya había anotado en su filmografía.
Tal vez lo que llame la atención aquí sea la “saturación” de éstos elementos. Y, en realidad, aquí surge a mí entender el problema mencionado al principio. Pues, Kusturica ya es reconocido y genera ciertas expectativas. Creo que varios ante este film podrán haber sentido/pensado que Kusturica se repetía a sí mismo. Lo cual no deja de ser parcialmente cierto.
Pero, justamente, a la gente que piense esto yo le diría un par de cosas: A mi entender Kusturica hace esto, incluso llevando al máximo de exageración su propio estilo (y aquí podemos incluir tanto a las actuaciones, como a la fotografía, a la música, al arte, etc.) a sabiendas de que lo hace. ¡Incluso burlándose de sí mismo! Por otro lado, hay una anotación específica del film que quiero hacer y que me parece que dará a entender mejor el punto al cual me refiero (y miren que a nadie le estoy “quemando” la película; en todo caso, podría estar “quemando” elementos de análisis, pero en fin…). Hay una escena en la cual estamos en la casa de la chica. El joven ha llegado y mientras se le prepara la comida cuenta una historia de cómo golpeo a más de cuatro hombres, etc. Mientras ella lo escucha le dice de sentarse en el sillón, frente a la televisión que está prendida mientras siguen hablando. Allí el joven dice que él no está mintiendo, sino que está contando las cosas mejor, que ¡qué sería la vida si no!
Creo que allí, justamente allí, tenemos el quid de la cuestión respecto al tema mencionado. Además, que sería una especie de "anotación epistemológica cinematográfica" de gran valía que nos habla a su vez, desde donde viene el hacer (al menos en esta ocasión) y el tono del mismo en el cine del director. Muchas veces grandes risas esconden furiosas lágrimas, podríamos decir.
Pero esto no es todo, pues Kusturica logra ir más allá y no hablar solamente “en un tono expansivo” de las cosas buenas. ¡No! Ya como bien veíamos en “Gato Negro, Gato Blanco” Kusturica no para de “meter en escena” (y, al mismo tiempo de denunciar que esas cosas pasan y existen) tanto a la mafia como a la vida y la muerte. A la prostitución, las drogas y varias problemáticas referidas al poder. ¡Y tenemos un discurso sobre las mismas que se va hasta las risas!
Además, y volviendo a la escena ya mencionada, tenemos un contrapunto (y un apunte de cinefilia) en lo que respecta a la aparición de “Taxi Driver” y esa violencia explícita (de la película de Scorsese, no de ésta) que realmente puede “helar” (ver como la viven nuestro protagonistas). Y que, con ésta simple “anotación” sirve para tomar en cuenta la diferencia de enfoque (en cuanto a violencia, y también a seriedad) que Kusturica (¡explícitamente!) está haciendo.
Y si, será ya una característica de su cine; pero a mí nunca me había pasado de estar a las carcajadas mirando un tiroteo. Y lo acepto: Para estar a las carcajadas hay que aceptar un humor que ronde por el slapstick, por el golpe y el porrazo, por lo bizarro y lo grotesco… Pero ¿Y qué? ¿Acaso la película no se avisa a sí misma como tal desde un primer momento? Además, creo que el guión es mucho más cuidado de lo que se puede pensar en un primer momento.
Y me pregunto si no puede dejarnos el film una sensación de cierta confusión. Confusión que a fin de cuentas podrá ser nuestra frente a esta (también) maquiavélica obra (maquiavélica en un sentido que iría con la inteligencia de los Simpson y un humor que media entre el de los mismos y el de “Borat”; pero obviando las gratuidades de este último film) que sí, es confusa en términos tanto de historia, ritmo, guión y montaje; ¡Pero para el espectador!
O sea, según lo que yo he podido entender este señor tiene bastante claro lo que quiere decir. Y así como las complejas, intrincadas y a su forma barrocas maquinarias que el abuelo usa; cada una de ellas es usada con un fin y con una extrema inteligencia que además nos pueden despertar una expulsión de aire, que medie entre la incredibilidad y la carcajada.
En fin… ¿A qué voy con todo esto?
Puede ser que Kusturica “se repita” pero si lo hace, para mí lo hace “a sabiendas”, autohomenajeándose y autoparodiándose todo a un mismo tiempo.
De cualquier forma, esto no quita que, para hablar con más propiedad yo tendría que ir viendo más de sus films (¡cosa que pienso hacer! ¡y con mucho gusto!). Aunque creo que también puede tener sus ventajas haber visto sólo los mencionados hasta el momento.
Para el espectador que conozca parte del cine del autor, me parece que es bastante simple: Ya se puede ir haciendo una idea (y al mismo tiempo no) de lo que se va a encontrar. ¡Y yo le recomiendo que lo haga! ¡Que se lo encuentre!
Para quien no sepa quien es el director: Se la recomiendo, aunque habiendo tomado en cuenta el humor del cual se hace uso en la película (aclaración parecida que se podría hacer al recomendar alguna película de Santiago Segura).
Por si no han entendido nada de todo lo que por aquí he dicho ( ;-P ), aquí les dejo el trailer:
De cualquier forma, digamos que con esto más que sinopsis, pretendo dar un pantallazo de lo que aquí encontraremos. A modo de sinopsis podemos decir que el abuelo, quien “siente que su final se acerca” hace prometer al chico (para que reciba la herencia, ¡ojo al gol!) que irá a la ciudad. Allí, deberá vender la vaca, conseguir un icono de San Nicolás, comprarse algún recuerdo y conseguir esposa. ¡Nada que no se pueda hacer en un viajecito!
Esta será la premisa argumental básica de una historia con múltiples y entrecruzadas líneas.
Sobre la película en sí, podemos decir que es hiperrecargada, “expansiva” en su forma. El ritmo circense y los personajes estrafalarios estarán en todos lados durante el metraje. El campo, como lugar de paz y tranquilidad que podemos imaginar, será algo diferente a tal cosa. A su vez, la ciudad, de mucho movimiento y corrupción podrá ser vista como “más inocente” de lo que en un principio se pensaba.
Y es que para mí, el espectador que se enfrente al film (conociendo ya el cine de Kusturica o no) tiene que tener en cuenta que enfrentarse al mismo significa colocarse en un mundo que dista por mucho del real. ¡Y no es que a Kusturica no le interese la realidad! Pero su cine que ni realista ni naturalista se ve atiborrado esta vez, por ejemplo, de elementos de realismo mágico que al menos yo ya había anotado en su filmografía.
Tal vez lo que llame la atención aquí sea la “saturación” de éstos elementos. Y, en realidad, aquí surge a mí entender el problema mencionado al principio. Pues, Kusturica ya es reconocido y genera ciertas expectativas. Creo que varios ante este film podrán haber sentido/pensado que Kusturica se repetía a sí mismo. Lo cual no deja de ser parcialmente cierto.
Pero, justamente, a la gente que piense esto yo le diría un par de cosas: A mi entender Kusturica hace esto, incluso llevando al máximo de exageración su propio estilo (y aquí podemos incluir tanto a las actuaciones, como a la fotografía, a la música, al arte, etc.) a sabiendas de que lo hace. ¡Incluso burlándose de sí mismo! Por otro lado, hay una anotación específica del film que quiero hacer y que me parece que dará a entender mejor el punto al cual me refiero (y miren que a nadie le estoy “quemando” la película; en todo caso, podría estar “quemando” elementos de análisis, pero en fin…). Hay una escena en la cual estamos en la casa de la chica. El joven ha llegado y mientras se le prepara la comida cuenta una historia de cómo golpeo a más de cuatro hombres, etc. Mientras ella lo escucha le dice de sentarse en el sillón, frente a la televisión que está prendida mientras siguen hablando. Allí el joven dice que él no está mintiendo, sino que está contando las cosas mejor, que ¡qué sería la vida si no!
Creo que allí, justamente allí, tenemos el quid de la cuestión respecto al tema mencionado. Además, que sería una especie de "anotación epistemológica cinematográfica" de gran valía que nos habla a su vez, desde donde viene el hacer (al menos en esta ocasión) y el tono del mismo en el cine del director. Muchas veces grandes risas esconden furiosas lágrimas, podríamos decir.
Pero esto no es todo, pues Kusturica logra ir más allá y no hablar solamente “en un tono expansivo” de las cosas buenas. ¡No! Ya como bien veíamos en “Gato Negro, Gato Blanco” Kusturica no para de “meter en escena” (y, al mismo tiempo de denunciar que esas cosas pasan y existen) tanto a la mafia como a la vida y la muerte. A la prostitución, las drogas y varias problemáticas referidas al poder. ¡Y tenemos un discurso sobre las mismas que se va hasta las risas!
Además, y volviendo a la escena ya mencionada, tenemos un contrapunto (y un apunte de cinefilia) en lo que respecta a la aparición de “Taxi Driver” y esa violencia explícita (de la película de Scorsese, no de ésta) que realmente puede “helar” (ver como la viven nuestro protagonistas). Y que, con ésta simple “anotación” sirve para tomar en cuenta la diferencia de enfoque (en cuanto a violencia, y también a seriedad) que Kusturica (¡explícitamente!) está haciendo.
Y si, será ya una característica de su cine; pero a mí nunca me había pasado de estar a las carcajadas mirando un tiroteo. Y lo acepto: Para estar a las carcajadas hay que aceptar un humor que ronde por el slapstick, por el golpe y el porrazo, por lo bizarro y lo grotesco… Pero ¿Y qué? ¿Acaso la película no se avisa a sí misma como tal desde un primer momento? Además, creo que el guión es mucho más cuidado de lo que se puede pensar en un primer momento.
Y me pregunto si no puede dejarnos el film una sensación de cierta confusión. Confusión que a fin de cuentas podrá ser nuestra frente a esta (también) maquiavélica obra (maquiavélica en un sentido que iría con la inteligencia de los Simpson y un humor que media entre el de los mismos y el de “Borat”; pero obviando las gratuidades de este último film) que sí, es confusa en términos tanto de historia, ritmo, guión y montaje; ¡Pero para el espectador!
O sea, según lo que yo he podido entender este señor tiene bastante claro lo que quiere decir. Y así como las complejas, intrincadas y a su forma barrocas maquinarias que el abuelo usa; cada una de ellas es usada con un fin y con una extrema inteligencia que además nos pueden despertar una expulsión de aire, que medie entre la incredibilidad y la carcajada.
En fin… ¿A qué voy con todo esto?
Puede ser que Kusturica “se repita” pero si lo hace, para mí lo hace “a sabiendas”, autohomenajeándose y autoparodiándose todo a un mismo tiempo.
De cualquier forma, esto no quita que, para hablar con más propiedad yo tendría que ir viendo más de sus films (¡cosa que pienso hacer! ¡y con mucho gusto!). Aunque creo que también puede tener sus ventajas haber visto sólo los mencionados hasta el momento.
Para el espectador que conozca parte del cine del autor, me parece que es bastante simple: Ya se puede ir haciendo una idea (y al mismo tiempo no) de lo que se va a encontrar. ¡Y yo le recomiendo que lo haga! ¡Que se lo encuentre!
Para quien no sepa quien es el director: Se la recomiendo, aunque habiendo tomado en cuenta el humor del cual se hace uso en la película (aclaración parecida que se podría hacer al recomendar alguna película de Santiago Segura).
Por si no han entendido nada de todo lo que por aquí he dicho ( ;-P ), aquí les dejo el trailer:


0 comentarios:
Publicar un comentario en la entrada
Qué opinas?