“Demencia 13” de Francis Coppola

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Siendo fiel a los créditos de ésta película he decidido eludir el correspondiente “Ford” por el cual terminamos de ubicar a nuestro querido y conocido director.
Y es que Coppola tuvo sus inicios junto al productor Roger Corman. Coppola realizó una película a las espaldas de otra. Corman tenía que filmar en Irlanda y le dijo/propuso filmar una película a parte de la suya si lo hacía en el tiempo que duraría el rodaje de su film.
Coppola, por supuesto que lo hizo. Y bueno, si bien no nos encontramos ante una obra maestra nos encontramos ante una bastante interesante Opera Prima, una primera película “De Clase B” y de terror que tiene varios puntos en común con el cine de Hitchcock y, concretamente, con Psicosis (esto también era parte de la apuesta hecha con Corman).
Podemos decir de la película empieza con un plano extraño: un muelle “abstraído” por una iluminación muy contrastada. Vemos que nos encontramos ante una película en blanco y negro (recurso que varios directores primerizos posteriormente importantes han sabido usar) de 1963.
En fin, en este muelle tendremos a una pareja. La misma tiene una extraña discusión. Se habla de una herencia familiar, de un secreto y de un matrimonio por interés. Pero esto será sólo el prólogo para una película que se sitúa, en su mayoría, en un Castillo Irlandés que guarda algunos secretos.
Estamos entonces ante una especie de película de terror que se mete con algunos aspectos sórdidos del ser humano. Pasando por temas como la familia, el inconsciente, la memoria y los secretos no se eludirá una trama de sangre y vísceras que logra ser a su vez bastante entretenida. Es más, que nadie se asuste, pues se podría decir que es más entretenida que reflexiva.

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Tengo que mencionar que mientras ésa primera parte nos hace pensar, lejanamente y al día de hoy en la excelente Opera Prima de Polanski que es “El Cuchillo Bajo el Agua el guión remite directamente al gordo con extensa filmografía (me refiero a Hitchcock; y que no se malentienda pues lo digo con todo el cariño).
A su vez, hablamos de un guión que se desenrolla y desarrolla bastante bien. O sea, es inteligente y logra que mantengamos nuestra atención en este corto film de no más de 75 minutos.
Hay algunas desprolijidades sí, que se dan sobre todo en lo que refiere a algunos encuadres, iluminaciones y problemas de continuidad. Ahora, cuando nos enteramos en las condiciones en que fue realizada (con mucho apuro) podemos considerar éstas cosas como “perdonables”. Mientras que en otros casos pueden no serlo, podemos considerar que aquí lo que tiene que estar cuidado lo está.

No está demás decir que tenemos a algunos intérpretes que, siéndome desconocidos logran cumplir bastante bien: William Cambell, Luana Anders (con el personaje más “mala leche” [con perdón] y… al mismo tiempo… ¡qué hermosa es!), Bart Patton, Mary Mitchell, Patrick Magee, Eithne Dune, etc.
En fin, estamos ante un elenco donde hay varios personajes. Tal vez poco profundizados (lo que es bastante lógico, a fin de cuentas para una película de éstas características) pero que realmente tienen su mérito.
En la fotografía nos encontramos con un Charles Hannawalt que, pese a algún error en algún plano logra una ambientación basada en contrastes que logra ser bien interesante (y bastante claustrofóbica si se quiere).

En fin. Estamos ante una película que creo que es más bien recomendable como curiosidad. Si bien no está mal y puede ser considerada una película de terror seguramente será de provecho de aquellos que quieran acercarse algo más al mundo y la vida del director de “El Padrino,Apocalypse Now, Drácula, etc.

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