“Policía, Adjetivo” de Corneliu Porumboiu

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El director, después de ganar en Cannes con Bucarest 12:08 retoma temas y formas en una película crítica, de calidad y difícil visionado para muchos.
Difícil porque se hace pesada, básicamente. A su vez, esto también hace de ésta a una buena película; porque trata de “la pesadez”. Trata de la pesadez de una sociedad, de una burocracia, de un pasado y de leyes a respetar.
Y esto no es poco relevante si hablamos de una película que es protagonizada por un policía. Un policía joven, lo bastante inteligente y “poco novato” para poder pensar que si arresta al chico que está siguiendo por “pasar” hachis le podría arruinar la vida.
Jeje, a mí me hizo acordar a “Crónica de un Amor” de Antonioni. En tal película, con buenos ribetes de film noir; nos encontrábamos con un policía que no podía seguir su investigación por no tener fondos. En su momento ese había sido un contrapunto muy bueno (a mí entender) en contraposición a un cine (y todo una serie de obras) que se basaban en investigaciones detectivescas y policíacas. Para traer todo este pensamiento más cerca: Podríamos preguntarnos, por ejemplo, cómo funcionaría un CSI tanto en Rumania como en Uruguay.

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En fin, que éstas son también problemáticas que el rumano policía ha de vivir. Mientras en una película de Hollywood podríamos ver unainvestigación” donde tenemos a dos agentes (que, justo pusieron juntos aunque [al menos en una primera instancia] se llevan muy mal) teniendo una conversación relativamente graciosa en un auto mientras miran a una puerta, aquí nos encontramos con un hombre solo. No tiene auto y se comunica por mensajes de texto.
La sensación de hastío que el “ver una espera real” puede causar, es a su vez, reforzada por una fotografía que tira al azul en un paisaje urbano bastante venido a menos.
Esto no evita que nuestro protagonista se pregunte “¿por qué el mejor amigo del principal sospechoso ha querido delatarlo?
Cuestiones que a él le importan en tanto se pone a pensar en las mismas, son las que a su jefe le importan poco. ¡Qué importa si se lo ha de meter en la cárcel por ocho años por vender hachis! La ley dice eso y un policía ¿Qué hace en relación a la ley?
Por otro lado, el hastío y la sensación de poco movimiento no sólo están afuera; sino que nuestros personajes “las viven adentro”. Y es que así será también el escuchar tres veces el mismo tema mientras vemos a nuestro protagonista comer.

Pero surge otro problema junto a éste. Porque si bien estamos ante una película propia de unpúblico de cinematecasuno puede ver a gente común diciendo que no, que eso no vale. O sea, la diferencia en el decir parecería llevar necesariamente a la elección por el mainstream. El viejo tema de preferir los espejitos de colores, a fin de cuentas ¿no?

Creo que si un lector está pensando en verla, la dilemática principal ante su visionado (o una de ellas, mejor dicho) ya está planteada.
Estamos ante una película de calidad, bien hecha, inteligente y sincera.
Denunciando las miserias cotidianas de un país “x” que, creo, son más universales de lo que nos gustaría pensar.

Estamos ante un cine del silencio, que puede llevar al desespero o al embotamiento pero que, a fin de cuentas, puede y podría (y creo que de hecho, es así) estar aspirando a un cambio. O sea, siguiendo esta línea de pensamiento podríamos estar hablando (tal vez) de un cine de la quietud que apunta al movimiento.
Pero eso lo decidirá mejor el espectador.
Aquí el Trailer:

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