Para mí, escribir sobre ésta película es algo especial. Pues porque significa que he llegado a un determinado punto. Primero en lo que refiere al visionado anterior de la película original de 1955. La dirigida por Mackendrick (sobre la cual pueden saber aquí). Segundo porque con ésta película completo el visionado de prácticamente toda la filmografía de los Coen (aún falta algún ejercicio conjunto… Concretamente “Paris, je t'aime”). O sea, he visto (y no en orden cronológico precisamente) “Sangre Fácil”, “Educando a Arizona”, “Miller`s Croissing”, “Barton Fink”, “El Gran Salto”, “Fargo”, “El Gran Lebowski”, “Oh Brother!”, “El Hombre Que Nunca Estuvo”, “Crueldad Intolerable”, “Sin Lugar Para los Débiles”, “Quemar Después de Leer” y “Un Hombre Serio”. De muchas encontrarán el correspondiente comentario aquí.
A su vez, también se da la incidental situación de que, para mí, el visionado de ésta película ha significado algo especial pues, últimamente vengo viendo varias películas que si no malas me han resultado “no buenas”, “aburridas”, “decepcionantes” o si… malas. Es por eso también que de alguna forma ésta ha venido a “aparecer” como una especie de peculiar “Oasis Cinematográfico”.
Un aparte: si bien he escrito sobre algunas de estas películas “no tan buenas” he decidido no hacerlo con varias. Pues, para mi ésta es una tarea de gusto y de sinceridad. Y si uno se tiene que dedicar a defenestrar cosas… No da muchas ganas. (Y me atrevo a imaginar que esto también le podría pasar a los lectores).
Así y todo, me atrevo a creer que mi evaluación “no es tan subjetiva como se podría creer”, pues tengo algunos criterios (a los cuales habitualmente pongo en la mesa a la hora de opinar). Esto tampoco quita que “todo sea objetivo”; pero bueno, digamos que me da cierta seguridad con/para ustedes (hipotéticos lectores, a lo menos). A su vez, me gustaría que a ustedes también les pudiera dar “cierta seguridad”, a lo menos.
Así y todo, me atrevo a creer que mi evaluación “no es tan subjetiva como se podría creer”, pues tengo algunos criterios (a los cuales habitualmente pongo en la mesa a la hora de opinar). Esto tampoco quita que “todo sea objetivo”; pero bueno, digamos que me da cierta seguridad con/para ustedes (hipotéticos lectores, a lo menos). A su vez, me gustaría que a ustedes también les pudiera dar “cierta seguridad”, a lo menos.
Pero vayamos a la película: La misma, al igual que la original de 1955 nos sitúa en una localidad. Si en la original el “town” era (muy) ingles aquí estamos en el Sur de Estados Unidos. Un Estados Unidos que, a su forma, está situado a un mismo tiempo en distintas épocas. Aunque varios elementos nos harán pensar en la década de los 50; o incluso en la de los 30.
Sin embargo “así como la memoria funciona” uno no siempre (nunca, podría ser bastante mejor decir) no recuerda las cosas “exactamente como pasaron”. A lo que voy es a que, si en el “rememorar” hay un cierto “reinventar” podemos encontrar una especie de mecanismo parecido en lo que refiere a “adaptación de época” en el caso concreto de los Coen.
Pero ya hace rato sabemos que su cine no es precisamente “realístico” (¡Ni que lo quisiera!).
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En fin, en tal contexto nos encontramos con una viuda, veterana y negra (perdón si suena mal, pero no tengo forma mejor ni más directa de decirlo) que vive en una gran casa. Ella es una fiel creyente que recuerda a su marido (quien hace presencia en la película, incluso con un toque de realismo mágico, a través de un cuadro colgado en la “sala de estar” de la casa donde pasaremos buena parte de la película).
Un “buen” día llega allí un extraño profesor. De nombre largo y pomposo nos encontraremos con un Tom hanks peculiarmente caracterizado. Él viene por el anuncio de “Se alquila una habitación”. Y una de las cosas que plantea es que necesita un lugar “para ensayar con su quinteto”. Un quinteto presentado como musical que, el espectador lo sabrá pronto, resulta ser una banda de “maleantes”.
Banda particular ésta, formada por Hanks, “el cerebro” de la operación, el “genio logístico” de común acuerdo que disfruta de “lenguas muertas” y usa un lenguaje de una frugalidad que pasa de ser hermosa a sobreabundante (e hilarante para el espectador). Un encargado de explosiones que no resultará el más hábil del mundo, un “General” que estuvo en el Vietcong, un jugador de fútbol americano que “puro músculo” vendría a ser la parte de la fuerza bruta en este extraño grupo y un joven negro hiphopero que ha logrado “infiltrarse”.
¿Infiltrarse en dónde? Estos señores se han reunido en la casa de “la abuela” por una razón: Robar la caja fuerte de un casino flotante que hay cerca.
Digamos que con éstas premisas argumentales (muy parecidas en varios aspectos a las de la película inglesa) nos adentraremos en una película del desparpajo y el gospel. Con unos Coen que se ríen (y nos hacen reír) a lo niño (habrá bastante de slapstick por aquí) y que tiene esa “perfectibilidad técnica” que es patente (ahora si lo puedo decir con bastante propiedad) en toda su filmografía.
Ésta película ha sido catalogada por muchos como (no sé si la peor, pero digamos que) “la más menor” de éstos extraños hermanos. Pues, déjenme decirles que, si bien podría ser la “menos mejor”… yo la considero muy buena, y en especial, muy divertida (y por eso muy buena, porque se propone ser muy divertida).
Hablando de sus películas, ya me preguntaba en algún momento si no podíamos, acaso, ver a todas las películas de su filmografía, si así lo quisieramos como “comedias”. ¡Y resulta que (a mi entender, al menos) esto es así (nuevamente)!”.
¡Y qué encantador que resulta este humor! Humor donde no dejará de estar esa inteligencia extrema, inteligencia a su vez extremadamente estúpida o estupidez extremadamente inteligente… no lo sé. Esa perfectibilidad técnica que ya mencionaba (¡nunca la basura se había visto tan bien!). Esas imágenes perfectamente iluminadas y que son un goce real en todo a lo que respecta a lo visual. Un elemento que es patente en gran parte de su filmografía se hace aquí extremadamente relevante a su vez. Y no me refiero a otro que al hecho de que haya por allí un personaje con unos diálogos tan geniales, increíbles y patéticos (todo a un mismo tiempo) como los que tiene el personaje de Tom Hanks. Tom Hanks que a un mismo tiempo logra tomar, homenajear, renovar y reinventar al personaje de Alec Guiness en la película original.
Otro elemento importantísimo aquí (así como en “Oh Brother!”, casualmente la otra película que se sitúa en el sur y con la cual también podríamos encontrar varios rasgos comunes en lo que a fotografía [Roger Deakins] respecta) será la música. Y el soundtrack de la película vendió (para sorpresa general) varios millones de copias.
También hay un par de cuestiones que no quería dejar de mencionar. Por un lado nos encontramos, a mi entender, nuevamente con una película en la cual “No tenemos ni idea de lo que va a pasar” (y mucho menos cómo). Incluso si ya hemos visto la película en la cual se basa.
Otra cosa relevante se refiere a la presencia de la “abrupción” que hace la violencia y la muerte en el cine de los Coen. Es más, me surge preguntarme ¿Cuántas muertes hemos visto a las carcajadas? (Y tengan en cuenta que sé que puede sonar “feo” y que puede ser que no todo el mundo se haya reído; pero es que creo que hay “muertes en extremo graciosas aquí”).
En fin. Digamos que si no la han visto, yo se las recomiendo como una película (a mi entender, así como “Crueldad Intolerable” y/o “El Gran Salto”) muy “coeniana” que logra reírse de varias cosas. Y más importante: logra hacernos reír con ella.
Ahora quiero hacer una cierta comparación con la película original. La misma sería ideal para quienes hayan visto ambas:
1. Las viejecillas. Mientras en la original teníamos una señora de imagen, postura y voz en extremo bondadosa (aunque firme cuando había que serlo) aquí tenemos otra cosa. Nuestra protagonista femenina es mucho más “bruta”, “agresiva” y a su forma (y/o en cierto punto) menos querible que la otra. De cualquier forma, ambas dos tienen a fin de cuentas varias cosas peculiares y se presentarían como, digamos, personajes bastante incorruptibles. Además de “queribles” (aunque este queribles sea bastante diferente). A su vez, la caracterización de este personaje en una y otra película nos habla del sentido del humor que caracterizan a cada film. Mientras en una sonreímos porque la viejecilla, con toda la amabilidad y “buena onda” del mundo va a ofrecerles té a éstos cinco mientras planean un crimen; en la otra estaremos a la risas con la mujer que se mete en la el sótano casi a los gritos y dice que hay olor a cigarro.
2. El Pueblo. Espacialmente en esto ambas películas son muy distintas. Mientras en la primera teníamos un pueblo que se asemejaba mucho más a “un barrio real” (aunque en imagen se notará el ser “de estudio”) aquí la cosa es distinta. Tenemos la casa, la comisaría, la iglesia, pero todo por separado. Los elementos no parecen tan “juntos” (y así, ni “tan barrio” como en la otra). Se ha de aclarar que esto no suma ni resta, pues, hablamos simplemente de películas diferentes.
3. Los “Malhechores”. En la primera película nuestros personajes eran más desconocidos y “más oscuros”. Sus propuestas, sus papeles y la meta común estaban mucho más claras que aquí. Los Coen nos presentan a cada uno (algunas de las presentaciones son geniales) y, por lo que comenta “el cerebro” terminamos pensando que podrían ser un grupo de hombres que se juntaron casi habiéndose conocido en un chat. En fin, aquí los personajes son mucho más “dibujados”, “estrambóticos” y “caricaturescos”.
4. El sentido del humor. Creo que esto ya estará bastante entendido. Mientras en una el humor va más por lo bajo, es de la sonrisa y cierta reflexividad (triste) aquí nos encontramos, mucho más con el golpe y porrazo, con el chiste que si bien más bruto no deja en ningún momento de ser inteligente.
5. Las muertes. Justamente nos encontramos en ésta película, en lo que a las muertes refieren, con aquellos aspectos que la otra eludía. Aquí las vemos, con esa “abrupción” y por momentos a las carcajadas. En la otra no veíamos a nadie morir y creo que, de alguna forma las mismas muertes de la película resultaban de tal forma más angustiantes.
6. El guión. Ambas películas parten de guiones fuertes. Muy distintos. Mientras en la inglesa la conclusión era más “de decantar” (así como la película, con un ritmo más pausado) en la de los Coen el mensaje parece ser más difuso (aunque esconde la misma esencia, a fin de cuentas… Es más, podemos pensar que posiblemente por esto hayan querido realizarla los hermanos), pero esto parece ser “por todo lo que se agrega” y por “todos los diferentes brillos” que ahora hay. En la otra teníamos un brillo principal.
Creo que algunas cosas más se podrían decir. Pero creo también que la idea ya está bastante clara y que, cualquier cosa, alguien más puede comentar y/o preguntar. ¡Saludos!
Un “buen” día llega allí un extraño profesor. De nombre largo y pomposo nos encontraremos con un Tom hanks peculiarmente caracterizado. Él viene por el anuncio de “Se alquila una habitación”. Y una de las cosas que plantea es que necesita un lugar “para ensayar con su quinteto”. Un quinteto presentado como musical que, el espectador lo sabrá pronto, resulta ser una banda de “maleantes”.
Banda particular ésta, formada por Hanks, “el cerebro” de la operación, el “genio logístico” de común acuerdo que disfruta de “lenguas muertas” y usa un lenguaje de una frugalidad que pasa de ser hermosa a sobreabundante (e hilarante para el espectador). Un encargado de explosiones que no resultará el más hábil del mundo, un “General” que estuvo en el Vietcong, un jugador de fútbol americano que “puro músculo” vendría a ser la parte de la fuerza bruta en este extraño grupo y un joven negro hiphopero que ha logrado “infiltrarse”.
¿Infiltrarse en dónde? Estos señores se han reunido en la casa de “la abuela” por una razón: Robar la caja fuerte de un casino flotante que hay cerca.
Digamos que con éstas premisas argumentales (muy parecidas en varios aspectos a las de la película inglesa) nos adentraremos en una película del desparpajo y el gospel. Con unos Coen que se ríen (y nos hacen reír) a lo niño (habrá bastante de slapstick por aquí) y que tiene esa “perfectibilidad técnica” que es patente (ahora si lo puedo decir con bastante propiedad) en toda su filmografía.
Ésta película ha sido catalogada por muchos como (no sé si la peor, pero digamos que) “la más menor” de éstos extraños hermanos. Pues, déjenme decirles que, si bien podría ser la “menos mejor”… yo la considero muy buena, y en especial, muy divertida (y por eso muy buena, porque se propone ser muy divertida).
Hablando de sus películas, ya me preguntaba en algún momento si no podíamos, acaso, ver a todas las películas de su filmografía, si así lo quisieramos como “comedias”. ¡Y resulta que (a mi entender, al menos) esto es así (nuevamente)!”.
¡Y qué encantador que resulta este humor! Humor donde no dejará de estar esa inteligencia extrema, inteligencia a su vez extremadamente estúpida o estupidez extremadamente inteligente… no lo sé. Esa perfectibilidad técnica que ya mencionaba (¡nunca la basura se había visto tan bien!). Esas imágenes perfectamente iluminadas y que son un goce real en todo a lo que respecta a lo visual. Un elemento que es patente en gran parte de su filmografía se hace aquí extremadamente relevante a su vez. Y no me refiero a otro que al hecho de que haya por allí un personaje con unos diálogos tan geniales, increíbles y patéticos (todo a un mismo tiempo) como los que tiene el personaje de Tom Hanks. Tom Hanks que a un mismo tiempo logra tomar, homenajear, renovar y reinventar al personaje de Alec Guiness en la película original.
Otro elemento importantísimo aquí (así como en “Oh Brother!”, casualmente la otra película que se sitúa en el sur y con la cual también podríamos encontrar varios rasgos comunes en lo que a fotografía [Roger Deakins] respecta) será la música. Y el soundtrack de la película vendió (para sorpresa general) varios millones de copias.
También hay un par de cuestiones que no quería dejar de mencionar. Por un lado nos encontramos, a mi entender, nuevamente con una película en la cual “No tenemos ni idea de lo que va a pasar” (y mucho menos cómo). Incluso si ya hemos visto la película en la cual se basa.
Otra cosa relevante se refiere a la presencia de la “abrupción” que hace la violencia y la muerte en el cine de los Coen. Es más, me surge preguntarme ¿Cuántas muertes hemos visto a las carcajadas? (Y tengan en cuenta que sé que puede sonar “feo” y que puede ser que no todo el mundo se haya reído; pero es que creo que hay “muertes en extremo graciosas aquí”).
En fin. Digamos que si no la han visto, yo se las recomiendo como una película (a mi entender, así como “Crueldad Intolerable” y/o “El Gran Salto”) muy “coeniana” que logra reírse de varias cosas. Y más importante: logra hacernos reír con ella.
Ahora quiero hacer una cierta comparación con la película original. La misma sería ideal para quienes hayan visto ambas:
1. Las viejecillas. Mientras en la original teníamos una señora de imagen, postura y voz en extremo bondadosa (aunque firme cuando había que serlo) aquí tenemos otra cosa. Nuestra protagonista femenina es mucho más “bruta”, “agresiva” y a su forma (y/o en cierto punto) menos querible que la otra. De cualquier forma, ambas dos tienen a fin de cuentas varias cosas peculiares y se presentarían como, digamos, personajes bastante incorruptibles. Además de “queribles” (aunque este queribles sea bastante diferente). A su vez, la caracterización de este personaje en una y otra película nos habla del sentido del humor que caracterizan a cada film. Mientras en una sonreímos porque la viejecilla, con toda la amabilidad y “buena onda” del mundo va a ofrecerles té a éstos cinco mientras planean un crimen; en la otra estaremos a la risas con la mujer que se mete en la el sótano casi a los gritos y dice que hay olor a cigarro.
2. El Pueblo. Espacialmente en esto ambas películas son muy distintas. Mientras en la primera teníamos un pueblo que se asemejaba mucho más a “un barrio real” (aunque en imagen se notará el ser “de estudio”) aquí la cosa es distinta. Tenemos la casa, la comisaría, la iglesia, pero todo por separado. Los elementos no parecen tan “juntos” (y así, ni “tan barrio” como en la otra). Se ha de aclarar que esto no suma ni resta, pues, hablamos simplemente de películas diferentes.
3. Los “Malhechores”. En la primera película nuestros personajes eran más desconocidos y “más oscuros”. Sus propuestas, sus papeles y la meta común estaban mucho más claras que aquí. Los Coen nos presentan a cada uno (algunas de las presentaciones son geniales) y, por lo que comenta “el cerebro” terminamos pensando que podrían ser un grupo de hombres que se juntaron casi habiéndose conocido en un chat. En fin, aquí los personajes son mucho más “dibujados”, “estrambóticos” y “caricaturescos”.
4. El sentido del humor. Creo que esto ya estará bastante entendido. Mientras en una el humor va más por lo bajo, es de la sonrisa y cierta reflexividad (triste) aquí nos encontramos, mucho más con el golpe y porrazo, con el chiste que si bien más bruto no deja en ningún momento de ser inteligente.
5. Las muertes. Justamente nos encontramos en ésta película, en lo que a las muertes refieren, con aquellos aspectos que la otra eludía. Aquí las vemos, con esa “abrupción” y por momentos a las carcajadas. En la otra no veíamos a nadie morir y creo que, de alguna forma las mismas muertes de la película resultaban de tal forma más angustiantes.
6. El guión. Ambas películas parten de guiones fuertes. Muy distintos. Mientras en la inglesa la conclusión era más “de decantar” (así como la película, con un ritmo más pausado) en la de los Coen el mensaje parece ser más difuso (aunque esconde la misma esencia, a fin de cuentas… Es más, podemos pensar que posiblemente por esto hayan querido realizarla los hermanos), pero esto parece ser “por todo lo que se agrega” y por “todos los diferentes brillos” que ahora hay. En la otra teníamos un brillo principal.
Creo que algunas cosas más se podrían decir. Pero creo también que la idea ya está bastante clara y que, cualquier cosa, alguien más puede comentar y/o preguntar. ¡Saludos!


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