Ésta película de título original: “The Ladykillers” no es la de los Hermanos Coen. Estamos hablando aquí de la película original de 1955. De ésta los hermanos hicieron su único remake hasta la fecha.
Y no les (ni me) mentiré; es gracias a que ellos hayan realizado una remake que yo me acerqué a ésta película. Además, es relevante decir que aún no vi la versión del 2004.
Una vez hecha ésta aclaración empecemos.
Toda la historia se dará alrededor de una casa. La dueña de la casa es la Señora Wilberforce. Ella es una tierna viejita que vive una vida tranquila, encargándose de sus loros. Viuda de un oficial (en realidad no sé el grado militar exacto, pero soy un lego en tal materia y se entenderá de cualquier forma) vive una vida en la cual la vemos en un primer cameo siendo saludada y saludando a todo “la vecindad”.
Katie Jonson (que se llevó el BAFTA por su actuación) es la veterana actriz que interpreta a ésta increíble señora (se irá haciendo increíble a medida que el metraje avance). En un primer momento se dirige a la comisaría para explicar que la nave espacial que una de sus amigas vio el otro día no estaba realmente allí. La amiga era otra viejecilla, con la cual habitualmente la señora Wilberforce acostumbraba tomar el té; y parecía haber soñado tal cosa mientras escuchaba un programa de radio. Un aparte: al ver tal cosa me pregunté: ¿Referencia a “La Guerra de los Mundos” relatada por Orson Welles?
Vemos a los policías que entre tiernos y comprensivos la escuchan y, dócilmente, la despiden ya que tienen “mucho que hacer”. Hasta aquí hemos tenido una gran (y económica, a su forma y en términos de tiempo) introducción que no sólo nos ha presentado a uno de los personajes protagonistas sino que también a ése personaje que sería ese “pueblito”, “ciudad” o “vecindad”.
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Cualquiera que sea, la misma está atestada de trenes que van y vienen. El humo de éstos tendrá su papel en la trama (y en el como contarla/mostrarla).
Pero un extraño visitante llega a la casa de la señora. El Profesor Marcuse es un personaje ominoso, pálido y feo. De ojos sagaces y planeadores. Es más, en un primer vistazo parece un vampiro.
Pero bueno, éste señor llega para preguntarle a la señora si puede alquilar una habitación. ¡Por supuesto! Además, él dice (y nosotros espectadores sabemos desde un primer momento que miente) que tiene un quinteto de cuerda, propio de unos “aficionados” con los cuales le gustaría reunirse. Ella está encantada.
Nosotros sabemos que aquí se esconde algo. Pero, por ahora, lo único concluyente es que estamos frente a un Alec Guinnes que compone un papel algo estrambótico y exagerado (el tono de la comedia es bastante así en sus caracterizaciones) pero que logra una gran presencia ante cámara.
Posteriormente llegarán los “músicos”. Ya nos enteraremos de que esto es una fachada, planeada por Guinnes; para hacer un importante atraco. Y, discusiones mediante, se decidirá que la señora (molesta, porque cuando están planeando el robo les ofrece té) es gran parte en todo este plan maestro del cerebro de la operación: Marcuse.
Operación que a su vez incluye a un jovencísimo Peter Sellers en el no demasiado relevante papel de Harry Robinson.
¡Claro! Recordemos que estamos ante una comedia y, cuando todo el “plan” parezca haber triunfado habrá algo que no saldrá del todo bien… ¡El Factor humano!
Estamos ante una comedia que, al día de hoy se hace algo extraña. Que va con el “tono” de algunas comedias sofisticadas del 30 y 40 en Estados Unidos. Sólo que ésta es inglesa, tiene más colores y un humor, de alguna forma, bastante más corrosivo.
Aunque, captamos en él una “cierta lentitud” que, yo creo, al día de hoy se hace algo pasmosa. Esta lentitud que tal vez encontramos en una escala máxima en el cine de Jacques Tati.
La película tiene un interesante guión (también ganador del BAFTA) y más de una vuelta de tuerca. Los personajes son interesantes, están complejamente armados y bien actuados. La fotografía sabe hacer algunos juegos (la sombra con gorro casi al principio, por ejemplo); aunque también hay algunos fallos, como la sobreimpresión del policía cuando toca a la puerta de la viejecita.
Como pocas, ésta me ha parecido una película “buena”. Ni más ni menos. Una película que no recomendaría excesivamente, aunque tampoco le diría a alguien que no la vea.
Yo creo que su gran fuerte está en el guión (y el ritmo, de alguna forma le iría un poco en contra) y, lo que sí “trasciende” es ésa conclusión final.
De cualquier forma, entendámonos, hablamos de una película de 1955. Es posible que en aquel momento se viese de forma algo distinta. Además se enfrentan a 5 peligrosos atracadores con una viejita (aunque tenemos un 5 contra 5 muy gracioso en un momento); lo cual también hace al tono de la película.
Creo que hablamos de una película valedera, aunque no en extremo brillante. Podemos entender sí que los Coen hayan querido versionarla, gracias al humor e inteligencia de la misma.
Otro apunte (que había quedado rezagado y recién pienso): Hay algunas muertes, pero no vemos a nadie morir.
Yo creo que su mayor valía está en “el mensaje” que transmite; que, así como nos puede hacer reír, nos podría hacer llorar; o, a lo menos, preguntarnos por “cómo funcionan algunas cosas”.
Aquí el Trailer (muy interesante de por sí, digamos, en términos históricos):
Pero un extraño visitante llega a la casa de la señora. El Profesor Marcuse es un personaje ominoso, pálido y feo. De ojos sagaces y planeadores. Es más, en un primer vistazo parece un vampiro.
Pero bueno, éste señor llega para preguntarle a la señora si puede alquilar una habitación. ¡Por supuesto! Además, él dice (y nosotros espectadores sabemos desde un primer momento que miente) que tiene un quinteto de cuerda, propio de unos “aficionados” con los cuales le gustaría reunirse. Ella está encantada.
Nosotros sabemos que aquí se esconde algo. Pero, por ahora, lo único concluyente es que estamos frente a un Alec Guinnes que compone un papel algo estrambótico y exagerado (el tono de la comedia es bastante así en sus caracterizaciones) pero que logra una gran presencia ante cámara.
Posteriormente llegarán los “músicos”. Ya nos enteraremos de que esto es una fachada, planeada por Guinnes; para hacer un importante atraco. Y, discusiones mediante, se decidirá que la señora (molesta, porque cuando están planeando el robo les ofrece té) es gran parte en todo este plan maestro del cerebro de la operación: Marcuse.
Operación que a su vez incluye a un jovencísimo Peter Sellers en el no demasiado relevante papel de Harry Robinson.
¡Claro! Recordemos que estamos ante una comedia y, cuando todo el “plan” parezca haber triunfado habrá algo que no saldrá del todo bien… ¡El Factor humano!
Estamos ante una comedia que, al día de hoy se hace algo extraña. Que va con el “tono” de algunas comedias sofisticadas del 30 y 40 en Estados Unidos. Sólo que ésta es inglesa, tiene más colores y un humor, de alguna forma, bastante más corrosivo.
Aunque, captamos en él una “cierta lentitud” que, yo creo, al día de hoy se hace algo pasmosa. Esta lentitud que tal vez encontramos en una escala máxima en el cine de Jacques Tati.
La película tiene un interesante guión (también ganador del BAFTA) y más de una vuelta de tuerca. Los personajes son interesantes, están complejamente armados y bien actuados. La fotografía sabe hacer algunos juegos (la sombra con gorro casi al principio, por ejemplo); aunque también hay algunos fallos, como la sobreimpresión del policía cuando toca a la puerta de la viejecita.
Como pocas, ésta me ha parecido una película “buena”. Ni más ni menos. Una película que no recomendaría excesivamente, aunque tampoco le diría a alguien que no la vea.
Yo creo que su gran fuerte está en el guión (y el ritmo, de alguna forma le iría un poco en contra) y, lo que sí “trasciende” es ésa conclusión final.
De cualquier forma, entendámonos, hablamos de una película de 1955. Es posible que en aquel momento se viese de forma algo distinta. Además se enfrentan a 5 peligrosos atracadores con una viejita (aunque tenemos un 5 contra 5 muy gracioso en un momento); lo cual también hace al tono de la película.
Creo que hablamos de una película valedera, aunque no en extremo brillante. Podemos entender sí que los Coen hayan querido versionarla, gracias al humor e inteligencia de la misma.
Otro apunte (que había quedado rezagado y recién pienso): Hay algunas muertes, pero no vemos a nadie morir.
Yo creo que su mayor valía está en “el mensaje” que transmite; que, así como nos puede hacer reír, nos podría hacer llorar; o, a lo menos, preguntarnos por “cómo funcionan algunas cosas”.
Aquí el Trailer (muy interesante de por sí, digamos, en términos históricos):


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