Muchos habrán escuchado hablar de ésta película, de título original “Shine”, la habrán visto o habrán visto el trailer.La película es un biopic de David Helfgott, quien supo ser un niño prodigio en el piano.
Lo interesante y atrayente de la misma parece estar justamente en que al igual que “En Una Mente Brillante” nos habla del “triunfo” (las comillas no son casuales, ya volveré a este punto) de una persona con una vida difícil y con una enfermedad mental (si es por la película: Esquizofrenia) debido (nuevamente: tomando el enfoque de la película) a las relaciones familiares y en especial a una violentísima relación padre hijo.
Y realmente, la película tiene sus méritos, en especial en las actuaciones: Geoffrey Rush hace un gran papel como David Helfgott, así como Armin Mueller-Stahl como su tiránico (y no) padre.
Oscar para Rush por su actuación, seis nominaciones en estos premios; premios a actuaciones y sonidos (¡claro! es importantísima la música) en los BAFTA; en los Globos de Oro (ganando en actuación con varias nominaciones más); en Rótterdam (donde se llevó el Premio del Público); ganó en Toronto, Los Angeles, Londres, Florida y arrasó en Australia.
Y claro, hablamos de una película australiana de 1996, todo un acontecimiento que habla de que cuando se quiere, hay industrias que pueden no dejar hacerse sombra por la Hollywoodense.
Su director hasta el momento parecía ser un total desconocido. Pero Scott Hicks tenía ya su experiencia en documentales.
La música (genial, uno de los puntos más altos del film) que escuchamos se la debemos a nada más y nada menos que al propio Helfgott.
Seguir Leyendo... Podríamos decir, a modo de sinopsis que el pequeño David ve reconocido su talento en el piano. Un niño que toca muy bien pero que socialmente no es nada hábil, gracias en gran parte a la presencia tiránica de su exigente padre. “Siempre debes ganar David, siempre.”. Una familia de pocos recursos y varios hijos con un jefe de familia superexigente es en la que se encuentra el chico. Chico al cual le ofrecerán aprender, al cual se querrá becar para que pueda potenciar su talento. Pero al señor padre no le gusta la idea de que su hijo tenga que vérselas con extraños puesto que fue él quien le enseño todo y es, como mínimo, muy apegado a su familia.
El punto del conflicto estará señalado por una búsqueda del despliegue de las propias alas por parte de un joven atormentado.
A pesar de todo esto, de las buenas actuaciones y de la música; la película a mi entender tiene una dirección que “no pasa de la media”, que es correcta pero no destacable. Por otro lado, la fotografía aparece bastante desaprovechada a pesar de que hayan momentos de, por así decirlo “regodeo visual”.
El guión plantea una estructura que media entre un “tiempo presente” donde nos encontramos con nuestro protagonista bastante venido a menos que irá intercalando historias de su infancia y desarrollo (las cuales, nos permitirán ir entendiendo cómo llegamos al punto en que nos encontramos, el del “presente”).
Se puede pensar que sea lógico que una película de este tipo sea exitosa, puesto que parece haber algo bastante atractivo en eso de “todo lo que se puede hacer a pesar de la locura”, por otro lado y tal vez uno de los más ominosos miedos que pueden existir en las personas. O sea; nadie está libre de volverse loco; pero parece haber algo tranquilizador en su relación con la (super) inteligencia y/o el talento.
Junto a esto se podría encontrar la idea de “triunfo” y talvez la bastante cristiana-católica de redención.
“Una Mente Brillante” es otro ejemplo que podríamos mencionar sobre ésta temática, aunque también podríamos pensar en “Pi” y ya complejizando un poco éstas relaciones podríamos preguntarnos por películas tales como a “El Aviador” o (la que más recomendaría) “La Pianista” de Michael Haneke.
La historia funciona y fluye, es una película que se deja ver y logrará emocionar. Por mi parte me vi un poco decepcionado ante la “correcta pero no más” dirección, ante la fotografía que podría estar bastante mejor y, en fin; ante el sentirlo a éste como un producto, más que como una obra de arte arriesgada y que lograse transmitir más en términos de forma (aunque narrativamente no se le puede achacar mucho). Sí es un deleite musical y una verdadera oportunidad de ver papeles muy bien encarnados.
Aunque pueda sonar algo mal que diga lo siguiente (y que me coloque en la posición de hacerlo) este es un drama ideal para públicos más bien amplios.
El punto del conflicto estará señalado por una búsqueda del despliegue de las propias alas por parte de un joven atormentado.
A pesar de todo esto, de las buenas actuaciones y de la música; la película a mi entender tiene una dirección que “no pasa de la media”, que es correcta pero no destacable. Por otro lado, la fotografía aparece bastante desaprovechada a pesar de que hayan momentos de, por así decirlo “regodeo visual”.
El guión plantea una estructura que media entre un “tiempo presente” donde nos encontramos con nuestro protagonista bastante venido a menos que irá intercalando historias de su infancia y desarrollo (las cuales, nos permitirán ir entendiendo cómo llegamos al punto en que nos encontramos, el del “presente”).
Se puede pensar que sea lógico que una película de este tipo sea exitosa, puesto que parece haber algo bastante atractivo en eso de “todo lo que se puede hacer a pesar de la locura”, por otro lado y tal vez uno de los más ominosos miedos que pueden existir en las personas. O sea; nadie está libre de volverse loco; pero parece haber algo tranquilizador en su relación con la (super) inteligencia y/o el talento.
Junto a esto se podría encontrar la idea de “triunfo” y talvez la bastante cristiana-católica de redención.
“Una Mente Brillante” es otro ejemplo que podríamos mencionar sobre ésta temática, aunque también podríamos pensar en “Pi” y ya complejizando un poco éstas relaciones podríamos preguntarnos por películas tales como a “El Aviador” o (la que más recomendaría) “La Pianista” de Michael Haneke.
La historia funciona y fluye, es una película que se deja ver y logrará emocionar. Por mi parte me vi un poco decepcionado ante la “correcta pero no más” dirección, ante la fotografía que podría estar bastante mejor y, en fin; ante el sentirlo a éste como un producto, más que como una obra de arte arriesgada y que lograse transmitir más en términos de forma (aunque narrativamente no se le puede achacar mucho). Sí es un deleite musical y una verdadera oportunidad de ver papeles muy bien encarnados.
Aunque pueda sonar algo mal que diga lo siguiente (y que me coloque en la posición de hacerlo) este es un drama ideal para públicos más bien amplios.

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