"Psicópata Americano" de Mary Harron

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Bueno, he cumplido. En el comentario de "Batman Inicia" decía que (¡oh pecado!) no había visto esta película. He saldado mi deuda (si, ya sé que a nadie le importa… pero bueno).
Es complicado hablar sobre esta película hoy (2008) para mí. Esto es debido a varios factores: Primero; no leí el libro. Segundo; el libro es de 1987, la película del 2000 y yo la ví en el 2008. Tercero: No solo la vivo desde una distancia temporal-generacional sino a su vez geográfica-espacial y cultural.
Básicamente, estoy en el horno.
Pero bueno…
En 1987 Bret Easton Ellis escribió esta hermosa novela. Parece que causó bastante revuelo y controversia; que estaba plagada de imágenes no solamente fuertes sino llena de diferentes texturas y matices; además de la cruda sátira contra una parte de la sociedad basada en lo superficial. A pesar de esto (y parece ser que la novela es excelente, por lo que a mi humilde entender le hacen pensar las distintas opiniones a las cuales he accedido) tenemos consciencia ya de todas las complicaciones que puede acarrear llevar un libro (y más aún; un buen, importante y controversial libro) a la pantalla.
Todo esto lo aclaro, lo pongo en la mesa; mas lo que a mi me queda a hacer, en tanto opinión, es referirme concretamente a la película (¡a la cual llegue por ver "Batman"! ¿Se dan cuenta? ¿EN QUÉ MUNDO ESTAMOS?).

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Así es que empecemos.
Para quien no la haya visto (y esta es la misma situación en la que yo estaba hasta hace dos días) les contaré que esta es una película en la que vemos un trozo de la vida de Patrick Bateman interpretado por Christian Bale. Este es un yuppie joven, atractivo y a la moda, hombre de negocios que trabaja en una de las firmas más importantes de New York City. Vive solo, en un gran y lujoso apartamento convenientemente colocado y amueblado. Su rutina se basa en ejercicios, diferentes lociones y cremas para su cuidado estético y corporal, cama solar y la ropa más cara y de mejor calidad del mercado. Patrick está en contacto con su secretaria, y sus compañeros: con los cuales va a cenar a restaurantes de alto nivel y respecto a los cuales es tan parecido que hasta la vida de Patrick podría intercambiarse con las suyas. Excepto por un detalle; Patrick, ocasionalmente asesina de forma brutal a algún transeunte.
Christian Bale se come a la película y a su personaje. El tipo aséptico, bien parecido, a la moda le calza muy bien. Ahora, lo que también le sale muy bien es el cambio de registro a la hora de actuar; con un chasquido de dedos tenemos a un asesino serial, a un psicópata con sonrisa de loco correteando con algún implemento (dícese de: hacha, cuchillo, pistola, esa cosa que se usa para poner clavos en la pared si no me equivoco) a mansalva tras la búsqueda de sangre de alguna chica ocasional cualquiera o del desgraciado con el cual se cruce.
Bale cambia de uno a otro ¡y de que forma! Más allá de eso tenemos a este yuppie serio y "ganador" con esos pequeños gestos de enojo como puede ser tanto al ver que alguien tiene una tarjeta de presentación con un blanco y una letra mejor que la suya, o al ver que otro ha podido reservar en el restaurante más lujoso de la ciudad.
Lo vemos vivir (y no vivimos con él, como pasa en otras películas) sus baños de crema, sus transplantes rejuvenecedores de cara con productos sintéticos creados por laboratorios que se verían menos asépticos y perfectibles que su apartamento y su orden. Observamos como gaucho que va al museo esos platos que más da ganas de tenerlos colgados en la pared que de comerlos (y pagarlos!) en esas cenas suntuosas (aunque diarias y rutinarias) con sus no-amigos intercambiables como play móviles de traje. Vemos como se van de juerga (linda forma de decir que hacen una visita cordial y diplomática en antros bailables de mujeres que les serán baratas y fáciles). Vemos como hace ejercicios con películas porno sadomasoquistas o gore en la televisión.
Y creo que lo que desespera es que lo veamos vivir con tanta naturalidad todo este mundo de plástico y cristal (¡eso sí! cristal fino) que le sabemos asumido a través de sus monólogos interiores. Nos entramos a desesperar nosotros antes que él (o al menos yo). Vemos a un tipo que aunque sea al matar gente, nos tranquiliza, por el poder pensar que algún resto de humanidad le queda.
Justamente me estoy metiendo con un aspecto con el cual me parece Mary Harron juega y a gusto. Hay algunos aspectos que se presentan como antitéticos (como ser su departamento y oficina en comparación con los bailes y las calles tan derruidas de Nueva York; o esa cara y cuerpo perfectibles comparados con el callejón del cual forma parte el vagabundo). Creo que esto es un recurso muy usado sobre todo al principio; que a medida que la historia avanza, así como el descontrol de nuestro protagonista. Se dejan entrever algunos aspectos más en el medio, tanto a nivel espacial-visual y cromático como a nivel psicológico. Además de las distintas formas de dar muerte a las victimas, que también se van saliendo de ese "esquema" predeterminado en principio para ir aumentando en lo "imaginativo" (no se me ocurre otra palabra) y sorprendente. Al menos esta ha sido mi sensación (respecto concretamente a las muertes) puesto que en cada escena donde pensamos "alguien va a morir" empiezan a aparecer formas diversificadas (incluso una vez no se da y es como si nada…).
Así es que llegamos a ese momento culmine en el que Patrick Bateman trata de comunicar a su abogado lo que a nadie le importa. Momento culmine en la actuación de Bale.

Y así como si nada, "todo pasa y todo queda", a nadie le importa y las posibilidades de significado se han perdido definitivamente. Claro que, a nosotros como espectadores nos ha quedado ese viaje que hicimos en la superficie (y no hay más que superficies, superficialidades de las que agarrarnos) de las cuales sabernos afuera (así como a las cucarachas que han sido asesinadas sin más trascendencia que esa…).
En fin. Creo que Bale se come la película. Creo que es una película muy bien llevada, con espacios muy bien construidos y con una descripción que sabe hacía donde quiere ir (sea lo que sea respecto a la novela). Creemos en esa violencia como posible, pero nos reímos porque tenemos a nuestro protagonista con una banda musical sonando de fondo a alto volumen mientras él explica su historia al mismo tiempo que blancas carnes entran a reflejar luz, sin gracia ni compasión.
Para mí está muy presente Kubrick aquí, y lo digo sobre todo por dos escenas con las cuales se podría hacer un interesante enlace con la obra del director. Por un lado: el vagabundo; por otro lado, el steady-cam en lo que seguramente sea la escena más terrorífica de está película que remite directamente (aunque con más altura) al "Resplandor" (donde también tenemos un personaje psicotizado correteando con sonrisa de loco y hacha en mano…).
Técnicamente está muy bien está película. La música le da una soltura, una personalidad, un swing y ¿por qué no? un humor realmente inesperado. La sangre está, pero no se abusa y con lo que hay ya basta. No nos quedamos en aspectos morbosos. Tenemos ese mundo de yuppies que se muestra tan certero como espeluznante.
En fin. Esta ha sido una película que me ha gustado mucho, y que me ha parecido muy interesante. Siento que no estoy calificado para dar más opinión que esta.

Trailer subtitulado:



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